Jornada Vida

Hoy, 25 de marzo, celebramos el Día Internacional de la Vida. Parece oportuno hacer un repaso de los aspectos más representativos de este tema tan complejo.

Mientras que en todas las democracias occidentales los temas de importancia se sacan a debate y se discuten, nos encontramos ante una batalla de manipulación cuando se habla del aborto. Pudiendo hacerse una revisión sobre su biología, un tema perfectamente asumible por la ciencia, parece que hemos escogido la repetición de argumentos y estamos envueltos en una batalla ideológica. Series y películas, actores y otros personajes famosos, hacen uso de sus idiosincrasias en una pugna que no intercambia ideas sino que manipula información.

En su artículo Construction, Development and Revelopment, Richard Stith pone de manifiesto los mitos pseudo-científicos que se contemplan en la actualidad. Uno de ellos es el de la humanidad del feto, rechazada en ciertos casos por razonamientos falaces y que se oponen al verdadero pensamiento científico. Hay corrientes que afirman que no es un pleno ser humano, con sus derechos, porque al no haber nacido aún, forma parte del cuerpo de la madre. Sin embargo, tiene una dotación genética completamente distinta y, de hecho, provoca una supresión del sistema inmune de la mujer. Más bien se podría asemejar a un parásito, que vive en el cuerpo de otro organismo y se alimenta de éste sin procurar nada a cambio. Pero, ¡qué alegría tener este parásito y cuánto lo querremos al nacer!

El New York Times publicaba en 2005 una columna donde Dalton Conley afirmaba que “la mayoría de americanos ve al feto como un individuo en construcción”. Se trata de una idea bastante simple, más teniendo en cuenta los grandes avances en Genética y en Embriología. El individuo no se fabrica -los coches se fabrican, se construyen pieza a pieza- sino que se desarrolla. Aquí reside un matiz fundamental y es que la información genética del nuevo individuo aparece en la fecundación, después de la unión de los pronúcleos y desde allí empieza su crecimiento mediante un camino citológico dominado por señales tipo oct-4 o hedgehog. El embrión es un ser que crece y no una máquina que se ensambla. Y justo éste matiz implica que desde el principio ya era un ser humano. Igual que a un niño, le queda crecer.

Es evidente que la lucha en favor de la vida durante los próximos años estará basada en buscar el diálogo, en hacer que la verdad se conozca. Y ésto no se puede conseguir sino con una mirada y una intención limpias. Las personas que defendemos la Cultura de la Vida debemos tener una firme voluntad de ayuda y de mejora, no de queja. Somos los que construiremos el futuro, no podemos dejar que prevalezcan intereses egoístas que ataquen la maternidad y a la mujer. Rafael Domingo Oslé, en un artículo de opinión publicado en CNN España, muestra la crueldad con la que la sociedad se despreocupa de la mujer y consigue que el aborto sea un negocio tan lucrativo. Horrible el término de sociedad, donde toda responsabilidad se diluye en una mar de desentiendo. Será fundamental el conseguir que en nuestro mundo empecemos a prestar verdadera atención a la problemática del sufrimiento de las mujeres que se ven abocadas a abortar.

Por otro lado, resulta grande y emotiva la idea de Statos en su anuncio, donde se percibe la alegría de la vida y de los hijos. O también el de Unilever, donde nos damos cuenta de que es ahora cuando mejor preparado está el mundo para que lo poblemos.

Parece que no lo estamos haciendo tan mal. Según la última encuesta Gallup, las personas que se consideran pro-vida en EE.UU han superado a los que se hacen llamar pro-choice y llevamos ya algunos años (en concreto, desde 2009) en los que tendemos a mantener cifras similares. De todas formas, una mayoría del 52% lo declararía legal sólo en algunas circunstancias, aunque un 49% declara que está moralmente mal. Llama la atención que, si separamos según los diferentes trimestres del embarazo, un 61% piensa que debería legalizarse en el primer trimestre mientras que un 27% lo defiende en el segundo y un 14% en el tercero. Claramente existe un gradiente en su consideración y podríamos deducir que “va siendo más humano y aumentando sus derechos” conforme crece en el útero materno.

Queda mucho trabajo por hacer en cuanto a información y formación científica de la sociedad se refiere. Y esto lo tenemos que hacer nosotros. Contamos con los testimonios privados y públicos de personas que quieren que el mundo sea un lugar que defienda a la mujer y a la maternidad. Que se ayude a las mujeres con problemas y a las familias. Que se preocupe de todos ellos. Es un buen principio para dar un salto y recomenzar la historia.

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