Heath White es un padre orgulloso y con una vida marcada por el deporte. Sí, de momento esto parece la situación vital de millones de personas. Pero lo que añade el toque de diferencia a esta historia es su hija Paisley. Será mejor que empecemos desde el principio.

En el año 2007 Heath, su esposa Jenifer y su hija esperaban ansiosos la llegada de un nuevo miembro a la familia. Conforme avanzaban las semanas de gestación y tras varias pruebas prenatales descubrieron  que Paisley nacería con Síndrome de Down. Esta noticia fue un duro golpe para Heath, tanto es así que llegó a animar a su esposa a que abortara. Cuando la pequeña nació y después de unos meses algo cambió.

«Tenía a la Paisley abrazada, le hice una carantoña y ella empezó a reír y sonreír, intentando alcanzarme con sus brazos. Su reacción me hizo darme cuenta de que era una niña como cualquier otra. Me di cuenta de que era mi niña».

Ese momento marcó un antes y un después en la vida de ambos. Heath quería dar a conocer a su hija algo distinta pero igualmente perfecta, a partir de ese momento comenzó a correr maratones empujando el carrito de Paisley.

«Todo lo que he hecho, todo lo que he logrado, nunca será perfecto, pero mi amor por Paisley es perfecto».

(Visited 45 times, 1 visits today)

Leave a Reply