Alemania está construyendo un memorial para las más de 200.000 víctimas del Holocausto eutanásico, por el que médicos y doctores mataron con entusiasmo a bebés y adultos discapacitados entre 1939-1945.

Tal y como señala un artículo de la BBC, “Han comenzado los trabajos para un memorial en Alemania en honor a las 300.000 personas asesinadas por los Nazis por tener discapacidades físicas y mentales o enfermedades terminales. El memorial consistirá en una pared de vidrio de 30 metros de largo en el centro de Berlín, cerca del antiguo lugar donde se organizaba el programa eutanásico durante la era Nazi. En 1939, Adolf Hitler dijo a los oficiales que las personas “Consideradas incurables” deberían “Recibir una muerte misericordiosa”.

Sería incorrecto decir que estas personas indefensas fueron víctimas, únicamente,de los nazis. Los doctores que mataron a personas discapacitadas no estaban necesariamente vinculados al Reich. Tampoco fueron forzadas por el gobierno a cometer estos asesinatos. Más bien eran entusiastas de la eugenesia quienes verdaderamente creían que matar era un “tratamiento curativo” que era mejor para el paciente, su familia y el Régimen nazi.

En la actualidad, y desde hace no mucho, Holanda permite el infanticidio de bebés considerados «seriamente discapacitados», como un acto de “compasión”. También se permite el “aborto después del nacimiento” y se promueve en las más respetables revistas de Medicina y Bioética. El aborto eugenésico es una epidemia, hoy día. Un 90% de los fetos con Síndrome de Down o enanismo nunca verán la luz del día.

Las llamadas «Clínicas del suicidio» desarrollan sus actividades en Suiza y en Bélgica, donde la eutanasia está relacionada con el tráfico de órganos. El suicidio asistido/eutanasia ha sido redefinido como “Ayuda a morir” o “Muerte digna”. Todo esto era territorio familiar para los eugenistas de la primera mitad del siglo XX.

Llamar al Holocausto Eugenésico un asunto “nazi” es un mecanismo de defensa que nos permite mantener políticas dañinas- con algunos motivos diferentes y sin los discursos de odio, por supuesto- sin darnos cuenta de la vara en nuestro ojo. Tal y como advirtió el Dr. Leo Alexander -conocido psiquiatra e investigador médico en los juicios de Núremberg- en 1949 en las páginas del New England Journal of Medicine:

«Cualesquiera que sean las proporciones que estos crímenes finalmente adquirieron, se volvió evidente para todo aquel que los investigó que los inicios fueron pequeños. Al principio, fueron simplemente cambios imperceptibles en el énfasis de la actitud básica de los médicos. Comenzó con la aceptación de la premisa de que existe tal cosa como una vida que no vale la pena vivir. Esta actitud en sus primeras etapas sólo se interesaba por los enfermos severos o crónicos. De forma gradual, la esfera de aquellos que debían de ser incluídos en esta categoría se amplió para incluir a los socialmente improductivos, los ideológicamente no queridos, los racialmente no queridos y finalmente, todos los no-alemanes. Pero es importante caer en la cuenta de que la minúscula palanca de donde surgió toda esta tendencia ideológica recibió su ímpetu de la actitud frente a los enfermos terminales…»

Los médicos americanos todavía están lejos de pensar en «Centros de asesinato». Sin embargo, han llegado a un punto de peligro, al creer que la probabilidad de una rehabilitación plena deba ser considerada un factor que determine la cantidad de tiempo, esfuerzo y dinero que se dedica a un tipo particular de paciente dentro del cuerpo social en el que se toman estas decisiones. Es ahora cuando los americanos deberían recordar que el movimiento eutanásico está presente en su propio tiempo.

Y aquí hay una ironía: el NEJM respalda de forma activa muchas de las políticas acerca de las cuales Alexander nos previno. La actitud de búsqueda de una “calidad de vida” utilitaria y eugénica es lo que intelectualmente ha permitido el Holocausto médico, incluso antes de que los nazis fueran una nube negra en el horizonte y está más que presente en nuestra propia era. En la actualidad, estas actitudes están en peligro de prevalecer y de hacerlo sin el respaldo de un régimen despótico, como era el III Reich».

Texto de LifeSiteNews traducido por C. Camey

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