«¿Cómo hablar a quien no puede oírte? En España, cerca de un millón de personas padecen algún tipo de sordera, algo que, en muchos casos, dificulta la comunicación. Y les separa. Por eso, desde hace más de cincuenta años, cientos de voluntarios y sacerdotes trabajan en la Pastoral del Sordo con un objetivo: romper la barrera del silencio».

Nos lo cuenta Teresa Ausín. Ella hace parte de un grupo de estudiantes de Periodismo que ha querido mostrar cómo viven su fe aquellos para quienes el silencio no es una opción. Y lo han hecho de la mano de Carmen, Emilio y Arantza, tres compañeros de batalla que se conocieron en Asorna (Asociación de Personas Sordas de Navarra), y que desde su participación en las misas en lengua de signos forman un equipo inseparable. Ellos son los protagonistas del documental Signos del silencio, un cortometraje cuyo guión compagina poesía y testimonios subtitulados, con el fin de que todos puedan disfrutarlo.

“Ojalá siempre tenga las mismas ganas de vivir que ellos”

Alfonso de Alarcón es uno de los ciento setenta y tres españoles que colaboran en la Pastoral del Sordo, y que también lo hizo con este documental, ayudando en las tareas de intérprete –cuenta Teresa en un reportaje para Stolperstein–. Tiene veintitrés años y después de graduarse en Diseño Industrial en Barcelona, está estudiando segundo curso en la Facultad Eclesiástica de Filosofía. Hasta hace tres años no conocía nada de este mundo, pues no tenía amigos ni familiares con sordera. Pero entonces conoció a Mossèn Xavier Pagès, el único sacerdote que predica en la lengua de signos catalana, que le invitó a una de sus misas en Barcelona, y le cautivó’.

“Es una realidad que me atrae a nivel social, personal y pastoral”, reconoce Alfonso. El joven no ha recibido clases “oficiales”: todo lo que sabe se lo han enseñado los feligreses de Barcelona y los protagonistas del documental. En cualquier caso, quiere sacarse el título oficial a partir del próximo año, cuando entre al seminario de la capital catalana.

Lucía Gastón nos cuenta que, además de disfrutar “como una enana” dirigiendo el documental, conoció a personas a las que no quiere olvidar: “Ojalá siempre tenga las mismas ganas de vivir que ellos”, decía. También Mariajosé Martínez, la encargada del sonido, confiesa entre risas que grabar un vídeo “por y para sordos es de locos”, y ella se queda con algo que aprendió “sin que le dijesen una sola palabra”: que cuando te cruzas con alguien que es feliz, “lo sabes”. Carmen, Emilio y Arantza son de esos.

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