En los últimos meses, la situación de los sacerdotes en México es cada vez más preocupantes. 24 sacerdotes asesinados en los últimos 6 años es una cantidad importante, teniendo en cuenta que México es uno de los países con mayor número de católicos del mundo. Conversamos con el Padre Israel, sacerdote mexicano y muy activo en redes sociales, sobre la Iglesia en México, la violencia y qué iniciativas se están poniendo en marcha para recuperar la normalidad y la paz.

¿Por qué los sacerdotes son el objetivo de la violencia en México?¿Quién los asesina?

El problema de la violencia en México está, desafortunadamente generalizado. No diría que los sacerdotes somos el objetivo de la violencia, sino más bien, que como parte de una sociedad en la que el tejido social se ha roto, vivimos también nosotros las consecuencias al igual que otros ciudadanos. Las trágicas muertes de 24 sacerdotes en el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto, hacen eco porque en comparación a otros países donde la violencia es también una triste realidad, no se han verificado muertes de tantos ministros católicos. Algunos afirman que en México, durante el actual sexenio, han muerto más de cien mil personas a causa de la violencia. Los hermanos sacerdotes que están dentro de esa cifra, son víctimas de la desvalorización de la fe católica y del respeto a la vida humana, en una cultura de muerte que ha puesto los intereses económicos por encima de cualquier otra cosa. Los sacerdotes, como ciudadanos comunes en este país, nos empeñamos en el anuncio del Evangelio de la justicia y la caridad, sabiendo que Cristo puede iluminar las más horribles oscuridades de los hombres. Y como siempre ha pasado, algunos de esos esforzados en la predicación serán incómodos para quienes la oscuridad es rentable.

¿Tiene miedo de sufrir la violencia en primera persona?¿Ha vivido algún momento en el que sintiese su vida en peligro por ser sacerdote?

Miedo tenemos todos, en cosas tan insignificantes como salir a carretera por la noche… Nunca he sido amenazado, sin embargo sabemos que existen algunos temas que en nuestra acción pastoral no pueden ser afrontados para evitar algún conflicto con quienes no se van a tocar el corazón ni van a respetar el ‘derecho de expresión’.

Algunas personas se han empezado a movilizar con el hashtag #Nosfaltan24sacerdotes en Twitter…

Nos hemos movilizado con la intención de hacer conciencia, de que el mundo voltee a ver hacia nuestro país y con un dato tan revelador, la comunidad internacional ponga sus ojos en una realidad dolorosa que ha tocado, estoy seguro, a todas las familias mexicanas.

Hace poco se conoció la noticia de que el Beato Óscar Romero será santo. ¿Qué paralelismo puede tener su figura con los sacerdotes asesinados en México?

La historia de cada uno de los sacerdotes asesinados es diferente, sin embargo en el fondo está siempre la verdad. La del Beato Óscar Romero fue un mártir de la verdad, dicha a todo pulmón, con valentía, con claridad por los medios entonces usados. Mons. Romero quería incidir positivamente en la sociedad salvadoreña y defenderla de quien la estaba masacrando. Estoy seguro que las razones de fondo que motivaron el asesinato de mis hermanos sacerdotes estaban centradas también en la defensa y/o proclamación de esa verdad, que algunos no querían escuchar o incluso querían aniquilar.

¿Cómo comunicar la esperanza cristiana en estos momentos de dificultad?

En situaciones dolorosas como estas, en que mis acciones pueden no incidir demasiado, o incluso ser imposible mi acción, la labor del Pastor es consolar. Las víctimas de la violencia no son solo quienes han sido asesinados, lo son también quienes padecen la muerte de un ser querido, de un papá, de un hijo, de un amigo… que abren muchísimas interrogantes y alebresta el espíritu humano con la vana promesa de la venganza.

Como cristianos y sacerdotes nos toca permanecer cercanos a quienes sufren y seguir trabajando en la educación para la paz, de modo que podamos convencer a los jóvenes y los niños, que el crimen organizado no es una opción honesta de progreso. La pastoral familiar de las diócesis y parroquias tienen en este ámbito una gran tarea, una urgente tarea. Junto a la acción eclesial que es siempre comunicación del Evangelio, nos toca colaborar en las múltiples iniciativas que han surgido tanto de los gobiernos, como de las asociaciones civiles y otros para despertar la esperanza de que vivir de otro modo es posible.

¿Cómo se puede ayudar a la Iglesia en México y a los sacerdotes mexicanos?

Quienes han nacido o crecido en esta situación de violencia que ya rebasa los 15 años, necesitan ver otras formas de vida. Los resultados obtenidos de quienes se preparan en países extranjeros y vuelven luego a ejercer su profesión a nuestro país nos indican lo conveniente que es una experiencia de estas. Yo mismo lo compruebo. ¿Qué pueden hacer? Seguir abriendo las puertas a quienes puedan prepararse en sus países y motivarlos a volver al suyo a comunicar lo bueno que han recibido allá.

La Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPS-Caritas) de la Conferencia del Episcopado Mexicano ha emprendido hace muchos años iniciativas importantes de educación para la paz que pueden ser apoyadas por quienes deseen contribuir a mejorar nuestra situación social.

(Visited 601 times, 1 visits today)

Leave a Reply