Hace unos meses publicamos una columna de Steven Crowder en la página web de la Fox bastante polémica que se titulaba «¿Esperar hasta la noche de bodas?» Este mismo autor trató en su momento la abstinencia, cuando todavía no se había casado y no había mantenido relaciones sexuales. El original es «Why NOT having sex might be good for you». Os dejamos la traducción que hace Hernando Bello.

Sexo. Alguno de nosotros lo hacen, a la mayoría nos gusta y todos pensamos en él… Mucho. Yo sé que lo hago (me dijeron que era normal). Tener sexo ya no es el tema tabú que era antes.

Mientras que «érase una vez» que este tema de conversación era relegado a susurros detrás de las puertas, hoy en día es discutido abiertamente y sin vergüenza. Yo, como comediante, he visto charlatanes representar los actos sexuales más depravados y explícitos que pueden pensar, sólo para conseguir la risa del público. Claramente contar chistes verdes ya no es tan «oscuro» como antes.

Aunque increíble, pero cierto, hoy todavía hay una parte del tema «sexo» que cuando se trata, hace que la gente frunza el ceño con incomodidad: la abstinencia.

La abstinencia se ha convertido en algo así como uno de los temas en este país. Desde la idea de educar sólo en la abstinencia, hasta la presentación constante (y burlesca) por parte de los medios de jóvenes cristianos, «frikis», que no tienen tacto, que practican la castidad, el mensaje sobre la abstinencia que se ha difundido en la cultura popular es claro: si te abstienes, es porque a) eres feo o b) eres un tonto. En mi caso, solían ser ambas.

Quizá es sólo por la ausencia del factor risa, quizá es porque la prostitución se empezó a utilizar como punto de apoyo para la liberación de la mujer, pero si sugieres al alguien, como mucho, que la abstinencia puede ser beneficiosa, te van a insultar y tildar de fundamentalista más rápido de lo que Bill Maher puede alzar sus manos delicadas.

Seguro: Michelle Obama puede viajar por todo el país y condenar a las pequeñas gorditas por tragar postres y chuches, pero si aplicas ese mismo método al sexo, eres visto como molesto y mojigato.

Mirad, uno no necesita ser religioso (tampoco científico) para ver el valor de la abstinencia. Ignoremos que elimina el riesgo inmediato de la transmisión de enfermedades sexuales. Tampoco tengamos en cuenta las estadísticas que muestran que tener sólo relaciones dentro del matrimonio es una vía espectacular para que éste sea exitoso. La abstinencia asegura un lazo de confianza incomparable en una relación.

Sí, lo admito: yo estoy en una relación a largo plazo y me abstengo. Escandaloso, lo sé. Es difícil e increíble de hacer (más para mí, porque ella es muy hermosa), pero esto hace que sea importante.

Puedo decir sin ninguna duda que mi chica es capaz de controlarse y atenerse a sus valores, sin importar las circunstancias, como también ella puede decir lo mismo sobre mí. El ejemplo tangible de vivir mis principios a lo largo del caminar de la vida es lo que asegura a ella que no voy a saltar sobre la primera oportunidad voluptuosa que se me cruce.

Por lo mismo, puedo saber tranquilamente que ella no se tratará de acostar con alguien, aunque tenga grandes habilidades, como los de Jersey Shore.

El resultado es una confianza fuerte. Constantemente, escuchamos el lloriqueo de mujeres por sus novios supuestamente celosos. «¿Cuál es el problema? ¿No confías en mí?».

No, no lo hace. Te acostaste con él en tu primera cita y no hay razón para que él piense que no harías lo mismo cuando llegue una oferta mejor.

Pero, ¿qué puedo saber yo? Soy un joven retardado y enamorado, que no ha tenido sexo. Podrías intentarlo alguna vez… Aunque no estoy aquí para juzgar.

(Visited 127 times, 1 visits today)

Leave a Reply