¿Qué es una Bendición papal Urbi et Orbi?

La Bendición papal Urbi et Orbi, desde tiempos multiseculares lleva consigo la indulgencia plenaria a los bautizados, en comunión con la Iglesia, que la reciben.

  • La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal debida por los pecados ya borrados en cuanto al delito. Esta remisión requiere una actitud y el cumplimiento de una acción que lleva consigo (por determinación de la autoridad competente) la indulgencia, junto con tres condiciones que más adelante se indican (cfr. Enchiridion indulgentiarum en adelante EI, 1 y también Catecismo, 1471).
  • Sólo puede lucrarse una indulgencia plenaria al día, en cambio pueden lucrarse varias parciales el mismo día (cfr. EI, 18).
  • Tipos de indulgencias: la indulgencia determinada por la realización de una determinada acción puede ser plenaria o parcial, según libere de la pena temporal totalmente (ex toto) o parcialmente (ex parte).

bendición Urbi et Orbi Vaticano sillas vacías 1 800x517 - La Bendición papal Urbi et Orbi y las indulgencias

¿Cuál es el sentido de las indulgencias?

Para entender el sentido de las indulgencias acudiré al Catecismo de la Iglesia:

1472. Para entender esta doctrina y esta práctica de la Iglesia es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia. El pecado grave nos priva de la comunión con Dios y por ello nos hace incapaces de la vida eterna, cuya privación se llama la «pena eterna» del pecado. Por otra parte, todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que tienen necesidad de purificación, sea aquí abajo, sea después de la muerte, en el estado que se llama Purgatorio. Esta purificación libera de lo que se llama la «pena temporal» del pecado. Estas dos penas no deben ser concebidas como una especie de venganza, infligida por Dios desde el exterior, sino como algo que brota de la naturaleza misma del pecado. Una conversión que procede de una ferviente caridad puede llegar a la total purificación del pecador, de modo que no subsistiría ninguna pena (cf Cc. de Trento: DS 1712-1713; 1820).

1473. El perdón del pecado y la restauración de la comunión con Dios entrañan la remisión de las penas eternas del pecado. Pero las penas temporales del pecado permanecen. El cristiano debe esforzarse, soportando pacientemente los sufrimientos y las pruebas de toda clase y, llegado el día, enfrentándose serenamente con la muerte, por aceptar como una gracia estas penas temporales del pecado; debe aplicarse, tanto mediante las obras de misericordia y de caridad, como mediante la oración y las distintas prácticas de penitencia, a despojarse completamente del «hombre viejo» y a revestirse del «hombre nuevo» (cf Ef 4, 24).

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¿Para quién se puede ganar indulgencias?

La indulgencia puede lucrarse para uno mismo o bien aplicarla en sufragio por las almas de los difuntos (cfr. EI, 3). En este punto es muy importante, y más en las circunstancias en las que nos encontramos de aislamiento físico, recordar la doctrina sobre la comunión de los santos. Para eso recuerdo los puntos del Catecismo al respecto:

1474. El cristiano que quiere purificarse de su pecado y santificarse con ayuda de la gracia de Dios no se encuentra sólo. «La vida de cada uno de los hijos de Dios está ligada de una manera admirable, en Cristo y por Cristo, con la vida de todos los otros hermanos cristianos, en la unidad sobrenatural del Cuerpo místico de Cristo, como en una persona mística» (Pablo VI, const. ap. «Indulgentiarum doctrina», 5).

1475. En la comunión de los santos, por consiguiente, «existe entre los fieles -tanto entre quienes ya son bienaventurados como entre los que expían en el purgatorio o los que peregrinan todavía en la tierra- un constante vínculo de amor y un abundante intercambio de todos los bienes» (Pablo VI, ibíd.). En este intercambio admirable, la santidad de uno aprovecha a los otros, más allá del daño que el pecado de uno pudo causar a los demás. Así, el recurso a la comunión de los santos permite al pecador contrito estar antes y más eficazmente purificado de las penas del pecado.

1476. Estos bienes espirituales de la comunión de los santos, los llamamos también el tesoro de la Iglesia, «que no es suma de bienes, como lo son las riquezas materiales acumuladas en el transcurso de los siglos, sino que es el valor infinito e inagotable que tienen ante Dios las expiaciones y los méritos de Cristo nuestro Señor, ofrecidos para que la humanidad quedara libre del pecado y llegase a la comunión con el Padre. Sólo en Cristo, Redentor nuestro, se encuentran en abundancia las satisfacciones y los méritos de su redención (cf Hb 7, 23-25; 9, 11-28)» (Pablo VI, const. ap. «Indulgentiarum doctrina», ibíd.).

1477. «Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y siempre nuevo que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos2 que se santificaron por la gracia de Cristo, siguiendo sus pasos, y realizaron una obra agradable al Padre, de manera que, trabajando en su propia salvación, cooperaron igualmente a la salvación de sus hermanos en la unidad del Cuerpo místico» (Pablo VI, ibíd.).

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Condiciones para lucrar la indulgencia plenaria

Para adquirir la indulgencia plenaria hace falta (cfr. EI, 20):

  1. Detestación interior a todo pecado venial (es una disposición interior que ha de tener quien desea lucrar la indulgencia).
  2. Cumplimiento de la obra que lleva consigo la facultad de ganar la indulgencia. En el caso presente: la recepción de la Benedictio Urbi et Orbi (traducción: bendición para Roma -Urbi- y para el orbe -Orbi: no orbe, típico fallo-). *1
  3. Tres condiciones que se deben cumplir varios días (pluribus diebus: dice el texto oficial, habitualmente se ha entendido esto como el plazo de una semana en total, pero evidentemente no se puede entender en sentido absoluto) antes o después a la realización de la acción que lleva consigo la indulgencia: en nuestro caso la recepción de la bendición a través de la TV, la radio o las redes sociales (cfr. EI, 20 §3):

a) Confesión sacramental.

b) La comunión eucarística. Se recomienda (es una recomendación) que sea el mismo día en que se realiza la acción que lleva consigo la indulgencia.

c) Oración por el Romano Pontífice. Esta condición puede cumplirse (cfr. EI 20, § 5) si se reza por las intenciones del Papa un Padrenuestro y un Avemaría. Lógicamente se puede rezar cualquier otra oración. Se. recomienda (es una recomendación) que esta oración se haga el mismo día en que se realiza la acción que lleva consigo la indulgencia.

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Consejos para recibir la Bendición Urbi et Orbi:

Es un acto muy expresivo de lo que supone un bendición del vicario de Cristo ponerse de rodillas en el momento de la misma. En concreto en las palabras propiamente de la bendición:

Papa: Sancti Apostoli Petrus et Paulus, de quorum potestate et auctoritate confidimus, ipsi intercedant pro nobis ad Dominum.

Fieles: Amen.

Papa: Precibus et meritis beatæ Mariæ semper Virginis, beati Michaelis Archangeli, beati Ioannis Baptistæ et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum misereatur vestri omnipotens Deus et dimissis peccatis vestris omnibus, perducat vos Iesus Christus ad vitam æternam.

Fieles: Amen.

Papa: Indulgentiam, absolutionem et remissionem omnium peccatorum vestrorum, spatium veræ et fructuosæ penitentiæ, cor semper penitens et emendationem vitæ, gratiam et consolationem Sancti Spiritus et finalem perseverantiam in bonis operibus, tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.

Fieles: Amen.

Papa: Et benedictio Dei omnipotentis, Patris et Filli et Spiritus Sancti, descendat super vos et maneat semper.

Que los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en cuyo poder y autoridad confiamos, intercedan por nosotros ante el Señor

Que por a las oraciones y los méritos de santa María, siempre Virgen, de san Miguel Arcángel, de san Juan el Bautista, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, Dios todopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados todos vuestros pecados, os conduzca por Jesucristo hasta la vida eterna.

Que el Señor omnipotente y misericordioso os conceda la indulgencia, la absolución y la remisión de todos vuestros pecados, tiempo para una verdadera y provechosa penitencia, el corazón siempre contrito y la enmienda de vida, la gracia y el consuelo del Espíritu Santo y la perseverancia final en las buenas obras.

Y la bendición de Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.

Fieles: Amen.

Importante rebus sic stantibus (estando así las cosas por el COVID-19)

Los Ordinarios del lugar pueden conceder a los fieles que se encuentren impedidos para confesarse o para recibir la comunión recibir la indulgencia con tal que estén contritos de corazón y tengan el propósito de acercarse a estos sacramentos (confesión y comunión) en cuanto les sea posible (Cfr. EI, 25).

Esto es de aplicación en las actuales circunstancias de confinamiento y restricciones de movilidad.

 


1 urbs, -is (f) significa ciudad, pero la palabra en mayúscula Urbs ya en época romana se aplicaba a Roma, la urbe por antonomasia. Espero que este comentario de erudición no se quede ahí sino que sirva para acrecentar nuestra amor al Papa y por ende a la sede Romana.

 

 

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