“El gobierno chino pretende crear una Iglesia independiente a Roma, por eso los católicos fieles al Papa deben vivir en clandestinidad”. Con esta frase presenta Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) su campaña titulada: “Con los católicos de China, ‘para que todos sean uno’ (Jn 17,21)”.

La campaña, que emplea el hashtag #MIGRANITOPORCHINA, pretende el triple objetivo de crear conciencia de la fuerte persecución que sufren los cristianos chinos; fomentar la oración por la Iglesia en China y despertar generosidad para llevar ayuda material.

IGLESIA EN CHINA
Tras la guerra civil en China, el Partido Comunista Chino (PCCh) ostenta el poder único.

Aunque su Constitución reconoce la libertad religiosa, se exige que la religión se adapte a la política del PCCh.

Desde el poder, la Iglesia Católica y el Papa son percibidos como “potencias extranjeras” que desean inmiscuirse en sus asuntos internos. Por ello, el Gobierno Chino intenta crear una estructura paralela a la Iglesia que desvincule a los fieles del Vaticano. Ésta es la denominada Iglesia Oficial o Iglesia Abierta.

La Iglesia Oficial depende de la Asociación Patriótica Católica China –uno de los brazos del PCCh– y no de Roma. En ella tienen lugar ordenaciones ilegítimas de obispos –es decir, sin la autorización del Papa– y se “obliga a las personas a asumir actitudes y adquirir compromisos que son contrarios a los dictados de” la conciencia de los católicos –afirman desde AIN–.

Mons. Zhimin, prisionero durante 18 años por no unirse a la Asociación Patriótica. Un granito por China

Mons. Zhimin, prisionero durante 18 años por no unirse a la Asociación Patriótica

Por ello, muchos católicos, fieles al Papa, se ven obligados a practicar su fe de manera clandestina. Celebran los sacramentos, oran o tienen catequesis en casas particulares. Se esconden del Gobierno, pero no de la Iglesia, a la que son fieles y quien trata de ayudarles en la medida de lo posible.

Con frecuencia, algunos los laicos y sacerdotes, especialmente obispos de la Iglesia subterránea –nombre con el que es conocida la Iglesia clandestina– pasan periodos de reclusión, pierden otros derechos o desaparecen tras ser descubiertos. En ocasiones son sometidos a sesiones de “reeducación” para forzarlos a seguir los dictados del poder.

Sin embargo, la comunidad católica en China es fuerte. Pese a las dificultades, continúa creciendo. En tres décadas ha pasado de tres millones de fieles a más de doce. Su fe es profunda. Benedicto XVI los definió como “héroes de la fe”.

CÓMO COLABORAR
Ayuda a la Iglesia Necesitada abre tres caminos para que cada uno pueda poner su granito por china:

  1. Conocer y difundir la situación de los cristianos chinos.
  2. Rezar por ellos.
  3. Realizar una aportación económica para sostenerlos en sus necesidades.

 

 

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