7 consideraciones sobre la Navidad de 7 grandes santos

¿Cómo han vivido los Santos la Navidad? ¿Qué han dicho sobre esta fiesta tan importante en la vida cristiana?  Te dejamos 7 consideraciones de 7 grandes santos sobre la Navidad:

  1. San Francisco de Asís
  2. San Agustín
  3. San Ignacio de Loyola
  4. San Juan de la Cruz
  5. Santa Teresa de Calcuta
  6. Santa Teresita de Lisieux
  7. San Josemaría

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1. La devoción de la Navidad de San Francisco de Asís

  • La tradición cuenta que le debemos a San Francisco de Asís la elaboración del primer pesebre:

En 1223, San Francisco vivía en Greccio, Toscana, cuando decidió escenificar por primera vez Belén. Llegado el tiempo de Navidad y previo permiso del Papa Honorio III, San Francisco, anhelante de contemplar con sus propios ojos lo que tantas veces imaginó, arregló una gruta en la que se había preparado un buey, una mula y un pesebre con paja. Los campesinos hicieron de pastores, ángeles y Magos, mientras que una joven pareja personificaba a José y María alrededor de un niño.

Durante la festividad de la Misa del Gallo, las escenas y la predicación del santo conmovieron tanto a los fieles, que se sintieron estremecidos cuando, en un momento determinado, San Francisco tomó la imagen del niño en sus brazos cobrando este al momento vida y naturaleza humana. Al igual que aquella madrugada en la gruta de Belén, Dios dignificó a los pobres y marginados haciéndose hombre entre ellos, entre nosotros. San Francisco de Asís comprendió, a la luz del Evangelio, la dignidad que se preserva intacta en la pobreza. 

  • Su devoción por la Natividad era muy profunda:

Si pudiera hablar con el emperador Federico II, le suplicaría que firmase un decreto obligando a todas las autoridades de las ciudades y a los señores de los castillos y villas a hacer que en Navidad todos sus súbditos echaran trigo y otras semillas por los caminos, para que, en un día tan especial, todas las aves tuvieran algo que comer. Y también pediría, por respeto al Hijo de Dios, reclinado por su Madre en un pesebre, entre la mula y el buey, que se obligaran esa noche a dar abundante pienso a nuestros hermanos bueyes y asnos. Por último, rogaría que todos los pobres fuesen saciados por los ricos esa noche”.

La Adoracion de los Pastores por Gerard van Honthorst 300x225 - ¿Cómo han vivido los santos la Navidad?

2. La Luz, la humildad y la Virgen: tres elementos esenciales de la Navidad para San Agustín

San Agustín vivió 39 Navidades como sacerdote y después como obispo de Hipona. Se conservan 15 sermones de las predicaciones hechas por San Agustín. En su época la fiesta de Navidad era una fiesta que se acababa de instituir poco tiempo antes. Aprovecha los sermones de Navidad para hacer una catequesis en torno al Credo de la propia fe católica. Destaca el significado simbólico de la Luz, la humildad de Cristo y la figura de María.

  • Nace el Sol de lo alto:

Una de las fiestas paganas más importantes en los primeros siglos de la cristiandad era la del Sol invictus, una celebración que se hacía del 24 al 25 de diciembre, fiesta introducida en el calendario por el emperador Aureliano en el 274. La Iglesia católica establece la celebración de la Navidad precisamente en esa misma fecha para simbolizar que el verdadero sol invencible que nace es Cristo, el Dios que haciéndose hombre ha venido a salvar a los hombres.

Este elemento de la luz verdadera que nace de lo alto está muy presente en algunos de los sermones de san Agustín predicados en la Navidad, como en el sermón 186, donde dice san Agustín, invitando a sus fieles a la alegría: “Gocémonos, hermanos; alégrense y exulten los pueblos. Este día lo ha hecho sagrado para nosotros no el sol visible, sino su creador invisible, cuando una virgen madre, de sus entrañas fecundas y en la integridad de sus miembros, trajo al mundo hecho visible por nosotros, a su creador invisible”.

  • Cristo, el Dios humilde:

La Navidad es también para san Agustín la fiesta de la humildad de Cristo, del Dios cristiano que por amor se hace hombre que quiso en su anonadamiento, ser llevado por las manos de una mujer, ser amamantado por sus pechos, y colocado en un humilde pesebre. Cristo es el Dios humilde que se despoja del honor que le corresponde como a Dios y asume la naturaleza humana, con todo lo que esto implica. Quien es soberbio no puede entrar por la puerta humilde y sencilla de Cristo encarnado.

  • María, la Madre de Dios:

San Agustín también deja un espacio fundamental para la Santísima Virgen María. Ella también ocupa un lugar muy importante en sus sermones de Navidad para acentuar la divinidad de Jesús y que se hace hombre de una forma milagrosa por medio del Espíritu Santo. Se fija en la figura de la Madre. Para San Agustín María es figura de la Iglesia, y figura y ejemplo para todo creyente. Por eso dice que “María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto”, y todo creyente deberá mantener la fidelidad a la doctrina siempre y en toda circunstancia.

Jesús y la Eucaristía 300x129 - ¿Cómo han vivido los santos la Navidad?

3. La Navidad y la Eucaristía van unidas para San Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola siempre unió la Eucaristía a la Navidad y el pesebre en su piedad. Quería decir su primera Misa en la gruta del pesebre de Belén. Como no pudo hacerlo, la celebró en el altar del pesebre de Santa María la Mayor, en Roma. Y recoge en su diario espiritual, que en cierta ocasión al momento de elevar las especies en la Misa, sintió muy claramente que el cuerpo de Jesús, era carne recibida de María santísima:

Al preparar el altar, y después de vestido, y en la misa, con muy grandes mociones interiores, y muchas y muy intensas lágrimas y sollozos; perdiendo muchas veces el habla, y así después de acabada la misa, en mucha parte de este tiempo de la misa, del preparar, y después, con mucho sentir y ver a nuestra Señora mucho propicia delante del Padre, a tanto, que en las oraciones al Padre, al Hijo, y al consagrar suyo, no podía que a ella no sentiese o viese, como quien es parte o puerta de tanta gracia, que en espíritu sentía. Al consagrar mostrando ser su carne en la de su Hijo, con tantas inteligencias, que escribir no se podría. Sin dubitar de la primera oblación hecha”.

Navidad 300x247 - ¿Cómo han vivido los santos la Navidad?

4. San Juan de la Cruz, el Poeta de la Navidad

Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía,

abrazado con su esposa,
que en sus brazos la traía,
al cual la graciosa Madre
en su pesebre ponía,

entre unos animales
que a la sazón allí había,
los hombres decían cantares,
los ángeles melodía,

festejando el desposorio
que entre tales dos había,
pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía,

el llanto del hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.

Santa Teresa de Calcuta y la Navidad 300x198 - ¿Cómo han vivido los santos la Navidad?

5. Para Santa Teresa de Calcuta Navidad es cada vez que…

Es Navidad cada vez que sonríes a un hermano y le tiendes la mano“.

Es Navidad cada vez que estás en silencio para escuchar al otro“.

Es Navidad cada vez que no aceptas aquellos principios que destierran a los oprimidos al margen de la sociedad“.

Es Navidad cada vez que esperas con aquellos que desesperan en la pobreza física y espiritual“.

Es Navidad cada vez que reconoces con humildad tus límites y tu debilidad“.

Es Navidad cada vez que permites al Señor renacer para darlo a los demás“.

Santa Teresita de Lisieux sobre la Navidad 300x186 - ¿Cómo han vivido los santos la Navidad?

6. Santa Teresita de Lisieux también plasmó la Navidad en poesía

“Niño querido, yo vengo a ti y quiero quedarme para siempre en tu cuna, escondida entre tus pañales. Ahí podré cantar a coro con los ángeles y recordarte las fiestas de estos días. Jesús, acuérdate de los pastores y de los Reyes Magos, que te ofrecieron sus dones con alegría. Acuérdate también del cortejo inocente que derramó su sangre por ti”.

“Acuérdate, Jesús, de que tus ojos de niño contemplaron en otras riberas los mismos astros de oro y la misma luna de plata que yo contemplo en el cielo. Tú sostenías el mundo y le dabas vida con la misma manita con que acariciabas a tu dulce Madre. ¡Acuérdate, mi pequeño Rey, que ya entonces pensaste en mí!” 

Acuérdate de cómo colmaste de inmensa ternura a los niños pequeños. Yo también deseo recibir tus caricias, ¡dame tus deliciosos, suaves besos! Para gozar un día de tu dulce presencia en el cielo, practicaré en la tierra las pequeñas virtudes de la infancia. ¡Acuérdate de que muchas veces dijiste que el cielo es de los niños!

Acuérdate, Jesús, de que, a pesar de que yo soy hija de la luz, con frecuencia me olvido de servir a mi Rey. Ten piedad de mi inmensa miseria y perdóname, por tu infinito amor. Señor, hazme una experta en las cosas del cielo, muéstrame los secretos que esconde tu evangelio. Y haz que ese libro de oro sea mi gran riqueza”.

Acuérdate, Jesús, del poder asombroso que tu divina Madre tuvo y tiene sobre tu corazón. Acuérdate que un día cambiaste el agua clara en delicioso vino, obedeciendo a su sencilla súplica. Dígnate transformar mis mortecinas obras y a la voz de tu Madre, dales vida. Mi Jesús, ¡Acuérdate de que yo soy tu hija!

7. El Niño Jesús de San Josemaría

Niño Jesús de San Josemaría La Navidad 450x600 - ¿Cómo han vivido los santos la Navidad?Cuando llegan las Navidades, me gusta contemplar las imágenes del Niño Jesús. Esas figuras que nos muestran al Señor que se anonada, me recuerdan que Dios nos llama, que el Omnipotente ha querido presentarse desvalido, que ha querido necesitar de los hombres. Desde la cuna de Belén, Cristo me dice y te dice que nos necesita, nos urge a una vida cristiana sin componendas, a una vida de entrega, de trabajo, de alegría“, Es Cristo que pasa, 18.

Siendo un joven sacerdote, San Josemaría tenía devoción a una talla del Niño Jesús del convento de Santa Isabel, de Madrid: le mecía, le cantaba y bailaba con él. “Me gusta verte chiquitín para hacerme la ilusión de que me necesitas“.

Historia de «el Niño de don Josemaría»:

Entre los tesoros del real monasterio de Santa Isabel de Madrid, se guarda esta imagen del Niño Jesús, tallada en madera en el siglo XVII. Las Agustinas Recoletas conservan muy viva la memoria de san Josemaría, aquel joven sacerdote, que fue su capellán desde 1931 y posteriormente rector del Patronato a partir de 1934.

Al salir de la clausura, en la portería, -escribe san Josemaría en sus Apuntes íntimosme han enseñado un Niño, que era un Sol. ¡No he visto Jesús más guapo! Encantador: lo desnudaron: está con los bracitos cruzados sobre el pecho y los ojos entreabiertos. Hermoso: me lo he comido a besos y… de buena gana lo hubiera robado”.

Con frecuencia les pedía la imagen para llevársela a su casa. Está ligada a muchos recuerdos íntimos de su vida interior, a favores y gracias extraordinarias. Las monjas lo llaman aún hoy «el Niño de don Josemaría».

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