Los contenidos en la comunicación de la fe

25/06/2012 | Por Arguments

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Comunicar la fe

internet

En el proceso de comunicación que se establece entre el emisor y el receptor, son importantes no sólo el mensaje que se transmite sino igualmente la forma que se adopta para su presentación. En no pocas ocasiones, el cuidado de los aspectos formales y estéticos predispone a la audiencia a una mejor recepción del mensaje y, por el contrario, una deficiente presentación de nuestros contenidos genera en no pocas ocasiones el rechazo al contenido que se propone.

Hoy día Internet es uno de los canales más efectivos y recurrentes a los que el público acude para buscar información relacionada con la Iglesia Católica y su doctrina. Por eso resulta muy necesario conocer las reglas del juego que rigen en este medio para asegurar que la comunicación digital a través de esta plataforma queda garantizada, cuidando tres elementos especialmente sensibles: los contenidos que se ofrecen, el diseño que adopta y el uso de las redes sociales.

En esta ponencia ofrecemos algunas de las claves referidas a esos tres aspectos que toda web especializada en ofrecer contenidos (ya sean doctrinales o de otro tipo) debería cuidar.  No se trata tanto de una exposición exhaustiva y académica sino que surge de las experiencias acumuladas gracias a nuestra colaboración con el portal especializado en catequesis www.arguments.es.

Comunicadorhttps://www.arguments.es/wp-content/uploads/comunicarlafe/2012/06/CIMG33811-272x300.jpg" width="272" height="300" />Los contenidos son importantes, claro está. Pero hay que saber definirlos bien para que el usuario los identifique rápidamente y sitúe tu página web en sus coordenadas de expectativas y necesidades. Para eso hay que conocer bien tu propia identidad: ¿Eres una web institucional? ¿Tienes carácter oficial? ¿Divulgas simplemente contenidos? Esto va unido a que hay que saber a quién se representa, si a la Iglesia, a una institución concreta o a uno mismo. También conviene, a la hora de fijar una identidad clara, conocer a qué tipo de público se dirige la web. ¿Qué público es el tuyo? ¿Qué le interesa? ¿Qué busca en tu web? ¿Cuál es el objetivo de la web? ¿Informar a lectores afines a la Iglesia o dialogar con quienes no comparten la misma fe?

Todas estas preguntas van orientadas a una cuestión muy importante que es la creación de una marca propia e identificable. En este sentido, y  relacionado con lo anterior, hay que saber que, como indica el dicho popular “quien mucho abarca, poco aprieta”. Por eso es necesario especializarse. Esto es, una vez conseguido tener una identidad clara, es importante profundizar en tu campo y procurar no salirse del camino. En el caso de Arguments.es comenzó siendo un proyecto especializado en ofrecer a catequistas (público) recursos que les ayudara en su tarea de formación (contenido). Así se mantuvo durante muchos años, adquiriendo cierto prestigio entre ese sector de usuarios.

A partir de ahí, comenzó a abrir el abanico elaborando y ofreciendo otro tipo de contenidos diferentes (serie de vídeos de Young Answers o un proyecto de formación sobre cómo comunicar la fe) siempre relacionados con la esencia del proyecto: la catequesis. Eso sí, hay que procurar que ese contenido diferente mantenga la misma calidad que los contenidos principales.

Otro aspecto importante es que hay que evitar aquellos contenidos que, si bien pueden guardar relación con la religión, entran en conflicto con otros asuntos de corte político, económico o social y que admiten distintas interpretaciones. Limítate a hablar de lo tuyo. Cuando no sea evitable o la caridad exija mostrar una postura política, limítate a informar de las orientaciones oficiales de la Iglesia.

Por último es muy importante cuidar los modos de contar. Los testimonios son mucho más efectivos que los razonamientos, pues calan mejor los mensajes que son vividos por personas concretas. El vídeo es una herramienta que no puede faltar en la web. El tono, siempre positivo: la sonrisa tiene mejor entrada que la seriedad. Y no olvidarse nunca de que la brevedad es fundamental: los internautas no disponen de mucho tiempo y, además, tiende a cansarse con facilidad. Para ello nada mejor que dosificar nuestros contenidos en textos cortos pero efectivos.

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