Misa_apertura_JMJ2013
Si quien canta reza dos veces, en la Misa de inauguración de la JMJ de hoy martes hemos rezado por diez. La música no sólo contribuía a hacer de la Misa una celebración muy bonita, sino a ayudarnos a rezar más y mejor, a meternos en sintonía con Cristo.

Todo ha comenzado con la canción «Emmanuel». Fue el himno de la JMJ 2000, pero yo lo conocí en la de Colonia, y me parece que es el himno más bonito de todas las JMJ. Ha sido emocionante cantarlo mientras llegaban al altar los símbolos de la Jornada: la Cruz de madera y el icono de la Virgen. Copacabana era un mar de banderas y de manos alzadas al cielo.

Durante toda la misa ha estado lloviendo con un «calabobos» que a veces paraba, y a veces se intensificaba. Pero ahí seguíamos todos. Me he acordado enseguida de la vigilia de Cuatro Vientos, y también de una canción que aprendimos ayer en misa, y que dice: «Derrama o Teu amor aqui, derrama o Teu amor aqui, Faz chover sobre nós Água viva», y que esta mañana hemos cantado y bailado en el metro con un grupo de brasileños.

Al comenzar la Misa han cantado «Alma Misionera», un canto que escuché por primera vez en la iglesia de San Miguel en Pamplona, y que no me había fijado que encaja perfectamente con el lema de la JMJ: «Llévame donde los hombres necesiten Tus palabras, necesiten mis ganas de vivir. Donde falte la esperanza, donde todo sea triste simplemente por no saber de Ti». Esta canción me ha ayudado a rezar por todos mis amigos de España.

La Paz fue un momento de universalidad y fraternidad en el que en medio minuto abrazamos a personas de los cinco continentes. Alguien comentó: «La paz en Río no es como la paz en otras partes», y creo que tiene parte de razón. Y ojalá pudiéramos llevar esto a todos lados (para eso hemos venido a la JMJ, ¿no?).

De la homilía del obispo me he enterado un poco gracias a que el portugués se entiende bastante bien, y porque teníamos al lado a Paula, una de las hijas de nuestra familia de acogida: compromiso, coherencia y la juventud que cambia el mundo son los mensajes con los que me quedo de sus palabras de bienvenida.

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Join the discussion One Comment

  • Fernando dice:

    Fue una experiencia inolvidable… Todavía recuerdo ese día la primera vez que gritábamos todos juntos «esta es la juventud del Papa» fue algo terriblemente emocionante… Hoy recuerdo con lágrimas de felicidad esos momentos y esas alabanzas que han marcado nuestra vida… Un abrazo enorme desde El Salvador…

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