Estos días publicaremos las anécdotas, curiosidades, testimonios… que nos vayáis enviando a nuestro mail (catequesis@arguments.es). Aquí os dejamos las primeras que nos han llegado.

El día 15 de agosto llegaron a El Masnou (Barcelona) tres autocares de jóvenes mexicanos (de diversas ciudades de los estados de Colima, Jalisco y Nayarit). Pudimos acogerlos en Alella y acompañarlos durante dos días por Barcelona. La anécdota que explico se refiere a las diferencias entre el español de España y el de México y nos dio pie a bromear mucho entre nosotros. Resulta que cuando dos jóvenes mexicanos se tienen mucha confianza usan entre ellos la expresión «guey», más o menos equivalente a nuestro «tío». Por ejemplo «Qué tal la noche, guey». Se considera muy informal y jamás la usarían con alguien a quien acaban de conocer o con un adulto. ¿Imagináis que cara pusieron cuando nos oyeron decir «Ahora iremos al parque «guey» (Güell)»?

Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo.

C.Pereira


Hola, me llamo Iñaki Percaz Beorlegui, y fui voluntario en la JMJ en Cuatro Vientos informando a los peregrinos al principio de la calle que conducía al acceso dos del recinto de Cuatro Vientos. Empecé en el turno de 15 a 23.

La tarde se presentaba calurosa como las otras tardes de la JMJ. Cada cierto tiempo venía un voluntario a traerme dos botellas de agua, estando caliente el agua, se agradecía el gesto hacia el compañero. Atendía a los peregrinos en español y en inglés. Charlaba con un policía nacional sobre si los accesos estaban cerrados para los peregrinos con la intención de utilizar esa información para hacerla saber al resto de la gente. Pero mi momento más grande como voluntario fue cuando llego a mi zona un taxi que traía nada más y nada menos que al Obispo de Gibraltar, Monseñor Ralph Heskett. Entonces tuve que intervenir a petición del policía nacional que estaba junto a mí para que lo acompañara hacia donde estaban los demás obispos para la vigilia. Me monté en el taxi y nos dirigimos hacia el acceso 1. En cada puesto de control, nos abría paso la policía ya que teníamos prisa por llegar a tiempo. Había mucha gente a nuestro paso. Cuando llegamos al acceso 1, el obispo y yo nos bajamos y nos dirigimos hacia el altar. Durante el trayecto, intercambiábamos impresiones sobre el acontecimiento, la multitud, la posible tormenta, etc. Eso sí, todo en inglés. Cuando nos despedimos al llegar, me dió las gracias y su bendición.

Un saludo de Iñaki Percaz Beorlegui

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