Madrid, 30 de agosto de 2011

Querida voluntaria, querido voluntario:

Han pasado ya unos días de la JMJ de Madrid, que se quedará marcada en nuestra vida como una ocasión de gracia para Madrid, para España y para todo el mundo. Es difícil recordar esa semana sin emocionarse ante la calurosa acogida al Santo Padre, la intensa y devota participación en todas las ceremonias religiosas, el ambiente callejero alegre y festivo, el logrado programa cultural, y todo lo que ha conformado la JMJ. La multitudinaria participación en la JMJ de jóvenes de todo el mundo ha dejado una huella imborrable en la ciudad: por su júbilo profundo, su espíritu cívico y tolerante, su actitud constructiva, su paciencia ante las inclemencias del tiempo y los inconvenientes de toda peregrinación, y sobre todo por su testimonio de una fe vivida con alegría. Todo esto ha sido posible gracias a vosotros, los voluntarios de la JMJ. Habéis sido la cara, las espaldas, los brazos y las piernas de la organización: habéis sabido acoger a los peregrinos y hacer que se sintieran como en su casa, organizar los actos centrales para que todo discurriera con orden y tranquilidad, habéis resuelto los problemas. Muchos de vosotros habéis permanecido ocultos, trabajando en silencio muchas más horas de lo razonable, y otros incluso habéis seguido en vuestros puestos cuando era necesario, aunque eso implicara perderse ver al Papa y participar en los actos. La JMJ tiene una deuda de gratitud con vosotros, porque habéis hecho posible que cientos de miles de jóvenes se marcharan con las mochilas llenas de ilusiones y el alma con tantas cosas para meditar. Quiero agradeceros en nombre del Sr. Cardenal, en el mío propio y en el del Comité Organizador, vuestro abnegado servicio, y desearos que os pase lo que nos pasa a nosotros: que por mucho que hayamos trabajado, tenemos la impresión de que hemos recibido mucho más de lo que hemos dado, como Giselle dijo al Papa en nombre de todos los voluntarios. También deseo pediros disculpas por todos los errores que hemos cometido en la organización: en ocasiones os ha faltado información o indicaciones, algunos no pudieron asistir al acto del Papa con voluntarios porque no encontramos un lugar capaz para que cupierais los 30.000, por las dificultades en la acreditación, y por otros problemas que se han presentado. A quien se sienta descontento por el modo en que ha sido tratado va nuestra petición de perdón. Sólo me queda repetir un sentido ¡muchas gracias!, sugerir que releamos y meditemos las palabras del Papa en IFEMA, en que nos invitaba a pensar si Dios quiere de nosotros que nos presentemos como Voluntarios para el resto de nuestra existencia, y anunciaros que a final de septiembre, el Sr. Cardenal celebrará una Misa de acción de gracias en la Almudena, a la que estáis todos invitados.

Un abrazo y hasta siempre,

+ César Franco

Obispo Auxiliar de Madrid y Coordinador general de la JMJ Madrid 2011

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