image 2017 02 07 1 - La Última Cena. Rubens

¿Quiénes fueron los apóstoles?

Empezamos una serie sobre los apóstoles en el arte. Esta es una primera entrada introductoria. Luego, iremos publicando una entrada por cada apóstol.

Nos narran los Evangelios que Jesús de Nazaret eligió de una manera nominal a doce apóstoles. Más allá de sus cientos de discípulos, aquellos gozaban de una singularidad. Le acompañaban en sus viajes  y convivían con Él en sus andanzas por Palestina. Fueron testigos de sus principales obras, y Jesús los formó y corrigió de manera única.

A ellos dice Jesús : «Venid tras de mí y os haré pescadores de hombres» (pues algunos eran pescadores).

Los evangelios nos cuentan la elección de estos discípulos como especiales y lo narran al principio de la predicación pública del Maestro.

Hay dos relatos evangélicos muy hermosos, donde se ve esa «cadena de llamamientos»:

El primero nos lo narra Mateo: «Paseando junto al lago [de Genesaret] vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando le red en el mar (…) venid en pos de mí (…). Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su  hermano (…), y los llamó».

El otro relato, lo cuenta el mismo Juan: «Encuentra a Felipe y le dice: ‘Sígueme’ (…). Felipe encuentra a Natanael y le dice ‘aquel de quien escribieron Moisés y los profetas, lo hemos encontrado, Jesús, hijo de José».

Es bella también la vocación de Mateo, o Leví, como lo nombran las Escrituras. «Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice ‘sígueme'».

¿Y mujeres? Entiendo que quiso el Rabbí que algunas mujeres tuvieran también un ministerio especial, aunque de otra manera que los apóstoles. Evidentemente su Madre, María, llamada por la Iglesia «Reina del los Apóstoles». También María de Magdala, María de Cleofás, Salomé

Lo que nos cuenta el cuadro

Iconográficamente, el arte ha procurado representar a estos apóstoles de una manera determinada, atribuyéndoles algún signo distintivo, y por alguna razón concreta.

El cuadro que se ha traído a colación representa a los doce apóstoles elegidos expresamente por Jesús. En este caso, Rubens nos muestra la Última Cena -lugar donde estuvieron reunidos los doce- con una descripción del cuerpo humano y las vestiduras maravillosa.

Pero la obra nos habla. Aún se puede decir, nos grita. ¿Quién está en la mitad de la pintura iluminado de manera singular? Jesús.

Pero también por contraste y en la semioscuridad, hay una apóstol central en la escena que nos mira, con un rostro que parece decirlo todo. Primero por haber en su postura una clara sospecha de no querer estar allí. Incluso sugiere hacer un ademán de marcharse. Segundo, que sus ojos y boca reflejan miedo y congoja. Sus pupilas están brillantes, y algo turbias. Su frente, fruncida; y el gesto reflexivo de la posición de sus manos, nos relatan algo que sucedió contemporáneamente: la traición.

Ese apóstol es Judas. Apóstol de verdad. Elegido expresamente por Jesús. Nos da lástima, porque sabemos que el remordimiento que vino posteriormente al conocer la sentencia de muerte a su Maestro le hizo desesperarse y quitarse la vida. Pero no es bueno hacer leña del árbol caído. No sería cristiano el odio.

Por último hay que añadir a Matías, que fue elegido tras la Resurrección y Ascensión del Señor, para sustituir a Judas Iscariote. Además, son de la primigenia generación el gran «Apóstol de las gentes» Pablo de Tarso, que aunque no fuera llamado estando Jesús entre nosotros, fue interpelado por el Señor expresamente cerca de Damasco. Y también se ha de contar con Bernabé, de esta primera hornada.

Los apóstoles

San Pedrover obra de Rubens 

San Juanver obra de Bayeau 

Santiago ver obra de De La Tour

San Andrés ver obra de Murillo

San Mateo ver obra de Caravaggio

Santo Tomás ver obra

San Bartolomé ver obra de Miguel Ángel

 

(Visited 1.240 times, 1 visits today)