¿Qué se celebra en la fiesta de la Encarnación?

«La encarnación es el misterio de la admirable unión de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única Persona del Verbo». (Catecismo, n. 483)

«El hecho de la Encarnación de Dios, que se hace un hombre como nosotros, nos muestra el realismo sin precedentes del amor divino. La acción de Dios, de hecho, no se limita a las palabras, es más podríamos decir que Él no se contenta con hablar, sino que se sumerge en nuestra historia y asume sobre sí la fatiga y el peso de la vida humana«, (Benedicto XVI, Catequesis del 9 de enero de 2013 sobre el Misterio de la Encarnación).

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¿Qué verdades de fe se desprenden de la Encarnación?

La Iglesia llama “Encarnación” al hecho de que el Hijo de Dios haya asumido una naturaleza humana para llevar a cabo, mediante ella, nuestra salvación.

El acontecimiento único y totalmente singular de la Encarnación consiste en que el Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser Dios.

De aquí se desprende:

  • Que «en el momento establecido por Dios, el Hijo único del Padre, la Palabra eterna, es decir, el Verbo e Imagen substancial del Padre, se hizo carne: sin perder la naturaleza divina asumió la naturaleza humana», (Catecismo, n. 479).
  • Que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre; una sola persona con dos naturalezas:

«Esto no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. Él se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. La Iglesia tuvo que defender y aclarar durante los primeros siglos esta verdad de fe frente a las herejías que lo falseaban«, (Catecismo, n. 464).

  •  Que Jesucristo «por esta razón Él es el único Mediador entre Dios y los hombres», (Catecismo, n. 480).
  •  «Cristo, siendo verdadero Dios y verdadero Hombre, tiene una inteligencia y una voluntad humanas, perfectamente de       acuerdo y sometidas a su inteligencia y a su voluntad divinas que tiene en común con el Padre y el Espíritu Santo», (Catecismo, n. 482).

¿Encarnación o Anunciación?

En la Anunciación el ángel Gabriel le revela a la Virgen María que dará a luz a un hijo por obra del Espíritu Santo. Celebra el anuncio de Dios de la divina maternidad a María. Ella responde: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

La Virgen María y un cambio de planes

En ese momento sucede la Encarnación, en la que el Verbo de Dios se hace hombre. Dios se hace uno de nosotros, salvo en el pecado. María es el primer Sagrario del mundo, llevando en su interior durante los próximos 9 meses al Hijo De Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

Por eso la Iglesia celebra los dos acontecimientos el mismo día ya que son casi simultáneos.

El origen de la veneración a la advocación de la Encarnación es muy antiguo; es unos de los primeros dogmas de la Iglesia ya que va estrechamente ligado a la doble naturaleza humana y divina de Jesucristo.

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¿Por qué el Verbo se hizo carne?

En el Credo rezamos «y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre«. El Catecismo señala cuatro motivos por los que Dios hizo esto:

  1. El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: «Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1 Jn 4, 10).
  2. Para que conociésemos así el amor de Dios: «En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él» (1 Jn 4, 9).
  3. Para ser nuestro modelo de santidad: «Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí … «(Mt 11, 29). «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14, 6). «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Jn 15, 12).
  4. El Verbo se encarnó para hacernos «partícipes de la naturaleza divina« (2 P 1, 4): «El Hijo Unigénito de Dios, queriendo hacernos partícipes de su divinidad, asumió nuestra naturaleza, para que, habiéndose hecho hombre, hiciera dioses a los hombres«, (Santo Tomás de Aquino, Oficio de la festividad del Corpus, Of. de Maitines, primer Nocturno, Lectura I).

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¿Por qué se celebra la Encarnación y la Anunciación el 25 de marzo?

La Solemnidad de la Encarnación se celebra nueve meses antes de la Navidad, es decir, el 25 de marzo.

También se celebra en este día «el Día Internacional de la Vida» y «el Día del Niño no Nacido”.

Primer Misterio Gozoso: la Encarnación del Hijo de Dios

«Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la virgen era María», (Lc 1,26-27). 

«La Anunciación de María inaugura la plenitud de «los tiempos» (Gál 4,4), es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos» (Catecismo, n. 484).

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¿Qué han dicho los Papas sobre la Encarnación?

Juan Pablo II:

«El nacimiento de Jesús hace visible el misterio de la Encarnación, que se realizó ya en el seno de la Virgen en el momento de la Anunciación. En efecto, nace el niño que ella, instrumento dócil y responsable del plan divino, concibió por obra del Espíritu Santo. A través de la humanidad que tomó en el seno de María, el Hijo eterno de Dios comienza a vivir como niño y crece «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2, 52). Así se manifiesta como verdadero hombre«.

«El hecho de que el Verbo de Dios se hiciera hombre produjo un cambio fundamental en la condición misma del tiempo. Podemos decir que, en Cristo, el tiempo humano se colmó de eternidad».

Benedicto XVI:

«Para vivir según Dios debemos creer las verdades reveladas por Él y observar sus mandamientos con la ayuda de su gracia, que se obtiene mediante los sacramentos y la oración». La fe tiene un aspecto fundamental que afecta no sólo la mente y el corazón, sino toda nuestra vida«. (…) «Sólo en Jesús se revela plenamente el proyecto de Dios sobre el ser humano: Él es el hombre definitivo según Dios«.

«El sueño de la humanidad que comenzó en el Paraíso —quisiéramos ser como Dios— se realiza de forma inesperada no por la grandeza del hombre, que no puede hacerse Dios, sino por la humildad de Dios, que baja y así entra en nosotros en su humildad y nos eleva a la verdadera grandeza de su ser«.

«El concilio Vaticano II dijo al respecto: «Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Gaudium et spes, 22); de otro modo permanece un enigma: ¿Qué significa esta criatura llamada hombre? Solamente viendo que Dios está con nosotros podemos ver luz para nuestro ser, ser felices de ser hombres y vivir con confianza y alegría. ¿Dónde se hace presente de modo real este maravilloso intercambio, para que se haga presente en nuestra vida y la convierta en una existencia de auténticos hijos de Dios? Se hace muy concreto en la Eucaristía. Cuando participamos en la santa misa presentamos a Dios lo que es nuestro: el pan y el vino, fruto de la tierra, para que él los acepte y los transforme donándonos a sí mismo y haciéndose nuestro alimento, a fin de que recibiendo su Cuerpo y su Sangre participemos en su vida divina«.

Francisco:

«El 25 de marzo en la Iglesia celebramos solemnemente la Anunciación, inicio del misterio de la Encarnación. El arcángel Gabriel visita a la humilde joven de Nazaret y le anuncia que concebirá y dará a luz al Hijo de Dios. Con este anuncio el Señor ilumina y fortalece la fe de María, como lo hará luego también con su esposo José, para que Jesús pueda nacer en una familia humana. Esto es muy hermoso: nos muestra en qué medida el misterio de la Encarnación, tal como Dios lo quiso, comprende no sólo la concepción en el seno de la madre, sino también la acogida en una familia auténtica«.

«¿Por qué los compatriotas de Jesús pasan de la maravilla a la incredulidad? Hacen una comparación entre el origen humilde de Jesús y sus capacidades actuales: es carpintero, no ha estudiado, sin embargo, predica mejor que los escribas y hace milagros.

Y en vez de abrirse a la realidad, se escandalizan: ¡Dios es demasiado grande para rebajarse a hablar a través de un hombre tan simple! Es el escándalo de la encarnación: el evento desconcertante de un Dios hecho carne, que piensa con una mente de hombre, trabaja y actúa con manos de hombre, ama con un corazón de hombre, un Dios que lucha, come y duerme como cada uno de nosotros«.

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¿Qué han dicho los Santos sobre el Misterio de Dios hecho hombre?

San Agustín:

«María dio Fe a las palabras del ángel y por la Fe concibió y fue escogida para que, por su medio, naciera entre los hombres nuestra Salud. María es bienaventurada porque oyó la palabra de Dios y la puso en práctica; por que más guardó  la verdad en su mente que en su seno«.

«Dios se ha hecho hombre para que el hombre se haga Dios«.

San Josemaría:

  • Amigos de Dios, punto 274:

«Todas las fiestas de Nuestra Señora son grandes, porque constituyen ocasiones que la Iglesia nos brinda para demostrar con hechos nuestro amor a Santa María. Pero si tuviera que escoger una, entre esas festividades, prefiero la de hoy: la Maternidad divina de la Santísima Virgen.

Esta celebración nos lleva a considerar algunos de los misterios centrales de nuestra fe: a meditar en la Encarnación del Verbo, obra de las tres Personas de la Trinidad Santísima. María, Hija de Dios Padre, por la Encarnación del Señor en sus entrañas inmaculadas es Esposa de Dios Espíritu Santo y Madre de Dios Hijo.

Cuando la Virgen respondió que sí, libremente, a aquellos designios que el Creador le revelaba, el Verbo divino asumió la naturaleza humana: el alma racional y el cuerpo formado en el seno purísimo de María. La naturaleza divina y la humana se unían en una única Persona: Jesucristo, verdadero Dios y, desde entonces, verdadero Hombre; Unigénito eterno del Padre y, a partir de aquel momento, como Hombre, hijo verdadero de María: por eso Nuestra Señora es Madre del Verbo encarnado, de la segunda Persona de la Santísima Trinidad que ha unido a sí para siempre —sin confusión— la naturaleza humana. Podemos decir bien alto a la Virgen Santa, como la mejor alabanza, esas palabras que expresan su más alta dignidad: Madre de Dios«.

San Juan de la Cruz:

  •  Extracto del Romance “En el principio era el Verbo”:

“Tres personas y un Amado

entre todos tres había

y un amor en todas ellas

y un amante los hacía

y el amante es el Amado.

Padre:

«Una esposa que te ame

mi Hijo darte quería

que por tu valor merezca

tener nuestra compañía.

Hijo:-

«Mucho lo agradezco, Padre

el Hijo respondía

a la esposa que me dieres

yo mi claridad daría

para que por ella vea

cuánto mi Padre valía.

El Misterio de la Anunciación en el arte

La Anunciación. Fra Angélico

 

 

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