25 Marzo 2007
Autor: Carlos Soler - #375 - Categoría: Ética y Antropología
[Día 8 de marzo, las 14:20, Hotel Palace, Madrid. Acompañado por Carlos Castilla del Pino –psiquiatra y ateo militante– y Manuel Feijoo –catedrático de Filosofía de la Religión de la UNED– Fernando Savater presentó su nuevo libro “La vida eterna” (Ed. Ariel, 2007). Este libro, en palabras de su autor, es un conjunto de reflexiones perplejas sobre "la vida eterna".
Mientras un grupo de escépticos reunidos en el Hotel Palace hablaban con sorna del “más allá”, se puede ver en el menú lo que comieron “más acá”: mucho ateísmo y mucho cuestionarse la necesidad de creer mientras degustaban salmón y pato, bien regados con Chardonnay y Riscal. L\'important dans la vie c\'est de savoir contrebalancer les choses…

En la introducción de “La vida eterna”, Savater dice que un libro de Bertrand Russell fue el primero que articuló teóricamente su incredulidad juvenil; apostilla que, aunque no hubiese leído a Russell, supone que hubiera sido igualmente un escéptico en materia religiosa.
Publicamos ahora un primer comentario que ha redactado Carlos Soler, buen conocedor de Fernando Savater como saben los lectores de este blog: por ejemplo, puede leerse la crítica demoledora que hizo a uno de sus libros más conocidos “La Ética para Amador” (cfr. # 272).
Ofrezco ahora un comentario de urgencia, una primera impresión después de haber hojeado el libro. La obra requiere una lectura detenida y una recensión larga que afrontaré cuando disponga de tiempo.
Mi primera sensación sobre el libro no aporta novedades: es el Savater de siempre: buen comunicador, inteligente, hábil; partidario declarado del pensamiento débil, no suele afrontar los problemas a fondo: tiende más a los fuegos de artificio, a la retórica eficaz, a la bisutería intelectual. En definitiva, no sé si el autor busca un diálogo honrado. Quizás busque más el desahogo: parece que el autor vierte en cada página su propia hiel, su resentimiento, su amargura disfrazada de chanza.
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