El problema del SIDA: desconocimiento e inconsciencia

En plena era del conocimiento, el mayor reto de la ONU en la prevención del SIDA es el desconocimiento y la inconsciencia, según las las declaraciones del Director Ejecutivo de la ONU, Michel Sidibé en El Mensaje de la ONU para el Día Mundial del Sida de 2018.

“En 2017, 9,4 millones de personas no estaban al tanto de que vivían con una enfermedad potencialmente mortal”; si las personas no conocen su estado serológico respecto del VIH, no pueden empezar el tratamiento y aquéllas que son seronegativas no pueden protegerse. 

En otras palabras: las personas educadas en la libertad sexual, especialmente los adolescentes, pueden tener relaciones y contagiarse fácilmente, sin conciencia al respecto, sintiéndose inmunes. Recuperamos este testimonio de Ramón y Sergio, en la entrevista publicada en El País, “Del miedo a la inconsciencia”.

“Tengo conocimiento sobre el tema, soy un tío responsable y no me he comportado como un loco”. Se sentía inmune, pero inesperadamente se contagió. Tiene 22 años y hace poco más de una semana empezó a tratarse con antirretrovirales. Su exnovio le fue infiel y acabaron los dos infectados con el VIH. “No me esperaba que me tocase”, repite el joven. “Ahora la gente no se preocupa tanto por esto”, admite.

La naturaleza, ¿pasa factura?

El primer contagio oficial de VIH se diagnosticó en 1980 en San Francisco (Estados Unidos).

Desde entonces, ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial), con el objetivo común de conseguir “cero nuevas infecciones”. Todos ellos juntos, con todo su potencial de comunicación, de recursos económicos, tecnológicos y farmacológicos, no han conseguido los resultados en el control de esta epidemia desde hace 30 años. En 2017, 1,8 millones de personas contrajeron la infección por el VIH en 2017.

Es objetivo que, mientras no se incida en la importancia de las conductas sexuales adecuadas para preservar la salud, la propuesta de seguridad y prevención basada principalmente en el uso del preservativo, no es eficaz. A pesar de todos los medios artificiales, este argumento ya no es convincente.

En otras palabras, conducir a toda velocidad por el carril contrario tiene altas probabilidades de accidente. El uso de cinturón de seguridad no elimina el riesgo de accidente mortal.

Los más vulnerables

Los Grupos de población clave: “ONUSIDA considera que los gais y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los trabajadores sexuales, las personas transgénero, las personas que se inyectan drogas y las personas en prisión o bajo reclusión de otra clase son los cinco grupos de población clave especialmente vulnerables al VIH”. 

El riesgo de contraer el VIH es 27 veces mayor entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. (ONUSIDA últimas estadísticas sobre el estado de la epidemia de sida). No así, las relaciones heterosexuales.

El perfil de contagio mayoritario es el hombre gay y joven

El 80% de los infectados en España son SHS, (hombres que practican sexo con otros hombres), de los cuales el 52% tiene menos de 30 años. (Informe de Vigilancia Epidemiológica de VIH, 30 de junio de 2018 del Gobierno de España, p.14). 

En el Día Mundial del SIDA, es el momento de preguntarse si la Revolución Sexual del ‘68 tuvo algo que ver con la pandemia del SIDA que comenzó en los 1980. La intelectual, escritora y socióloga Gabriele Kuby (Alemania, 1944), responde a esta pregunta, «La libertad sexual prometía la felicidad, pintó ese paraíso, y es mentira». Kuby fue  marxista y vivió las manifestaciones del mayo del 68, fumó marihuana y recorrió el mundo buscando su vocación. En su libro La revolución sexual global (Didaskalos) cuenta su visión de lo que ha supuesto para el mundo estos 30 años de libertad sexual.

Recursos para la educación afectivo-sexual

La solución principal de la ONU pasa por la educación y los recursos económicos para llegar al objetivo del 90-90-90, identificación del 90% de los casos y  tratamiento para todos. Si bien, el reto principal es la educación. Es necesario conocer y hacer conscientes a los jóvenes de los riesgos de esa libertad mal entendida. A este respecto la Iglesia Católica puso en marcha en 2016 una web de Educación Afectivo – Sexual para formadores y jóvenes, referencia interesante para ampliar recursos (v. art. Angeles Conde, ABC 2016).

Es interesante también, la labor de numerosas entidades educativas que promueven la investigación y la ciencia al servicio de la dignidad del hombre, como El Instituto de Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, que investiga, publica y facilita recursos sobre Educación de la afectividad y de la sexualidad humana. entre otros proyectos.

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