PRENDA Y GARANTÍA

Hijo, la limpieza exterior
es prenda y garantía de la interior.
-Friedrich Rückert-

En una sociedad como la nuestra con cierta propensión a lo grosero, a lo inculto, a lo ordinario, a lo chabacano, a lo maleducado, se comprende que haya cierta aversión al buen gusto, a los buenos modales, a la cortesía. Con la dictadura de la modernidad, se rechaza la importancia de los hábitos exteriores correctos en relación con la estructura de nuestra organización psicofísica.

Un ejemplo concreto. ¿Cómo se explica que cuando uno habla por teléfono con una persona de consideración, haga ante el aparato casi los mismos gestos de obsequiosidad que haría en presencia de la persona misma?
La razón está en la relación psicofisiológica que nos obliga, inconscientemente, a poner en juego todo el sistema muscular necesario para darle a la voz la entonación requerida.

La actitud del cuerpo, la expresión física contribuye a suscitar los correspondientes fenómenos interiores y a determinar el conveniente tono de voz. Así se suele adoptar un «aspecto grave» antes de realizar un acto oficial o solemne: el aspecto mismo contribuye a la seriedad del acto.
Por eso, ante el grave peligro de «trastornar el orden de las funciones», es en extremo conveniente hacer que el cuerpo se ejercite en dar expresión exterior a las leyes y estados del alma.

Frente a la antigua creencia de que el cuerpo era la envoltura de barro del espíritu, hoy se piensa que al cuerpo no se le debe despreciar, sino educarlo para servir y colaborar en la esfera del espíritu y, por eso, se da, a la simbología de los hábitos exteriores, un papel importantísimo en el establecimiento de las relaciones adecuadas entre el alma y el cuerpo.

Hoy está muy extendido entre los psicólogos el consejo, para dominar el temperamento colérico, de acostumbrarse durante algún tiempo, a hacer con el mayor sosiego todos los movimientos exteriores, porque esta expresión de una vida ordenada ejerce saludable influjo sobre el hombre interior y lo puede pacificar.
Aunque hay detractores de la cortesía que consideran que puede tener el peligro de la hipocresía e insinceridad, no cabe duda de que las formas y los hábitos buenos y sinceros, contribuyen a dar cierta continuidad en el bien a la conducta.

Y es que los buenos modales no son meramente decorativos, sino que sirven para mantener intactos los fundamentos de la sociedad; por eso, como decía Friedrich Rückertpor (1788-1866) representante del Romanticismo tardío del Biedermeier alemán, la limpieza exterior es prenda y garantía de la interior.

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