No ores por una vida fácil,
ruega por tener fuerza para soportar una difícil.
-Bruce Lee-

 Me contaba un buen amigo, Robert, la importancia que tenía para él la voluntad en la educación de sus hijos:

─De vez en cuando, pongo dinero en el bolsillo de mis hijos y los mando a mirar escaparates, para que, pudiendo comprar chucherías, se dominen y no las compren.

   Según me hablaba Robert, me fui acordando de lo que dice el psiquiatra Enrique Rojas sobre la voluntad en su libro La conquista de la voluntad: 

  • Para tener voluntad hay que empezar por negarse o vencerse en los gustos, los estímulos y las inclinaciones inmediatas.
  • Toda educación de la voluntad tiene un trasfondo ascético, sobre todo cuando se empieza.
  • Hay que hacer atractiva la responsabilidad, el deber y las exigencias concretas.
  • La voluntad libera e inicia el vuelo hacia la realización del proyecto personal y de la felicidad.
  • Entendemos que la felicidad no consiste en vivir bien y tener un excelente nivel de vida, sino en saber vivir.

Es un error muy generalizado el pensar que una vida feliz —que es lo que todos deseamos— consiste en la ausencia de problemas; no: una vida feliz es tener recursos para saber afrontar gallardamente los problemas.
El trayecto, el puente de la vida humana se apoya en dos puntales: los deseos y la realidad. El error fundamental que nos impide ser felices es que pretendemos que la realidad se adecúe a nuestros deseos, cuando es al contrario; la felicidad consiste en tener los suficientes recursos para saber adaptar nuestros deseos a la realidad.

Está muy en moda el hacer lo que me venga en gana creyendo que ese desenfreno nos hará felices, pero la realidad es que todo proceso humano que se hace de espaldas a las normas morales, acaba mal, porque solo se es realmente feliz cuando nos superamos y colocamos la meta más allá de nuestros propios intereses.

Para educarnos en el control debemos entrenar mucho. Domar el deseo, encauzar los impulsos, sonreír a los estímulos e ignorarlos, contar hasta diez en vez de responder instintivamente, ver solo la segunda parte de un partido si eres aficionado al deporte, estudiar-trabajar renunciando a otros reclamos, tomar un café con menos azúcar, hacer un favor cuando tienes ganas de dar un portazo…, son pequeñas acciones que nos fortalecen para ser dueños de nuestra existencia sabiendo pasar por la vida con el dominio y elegancia del que, teniendo dinero en el bolsillo, mira los escaparates y no entra.

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