Hay sueños... y sueños

07/03/2020 | Por Arguments

Antonio Rojas

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">http://www.arguments.es/wp-content/uploads/lachispa/2020/03/hay-sueños...-y-sueños-3A-.jpg"> Tus sueños pueden hacerse realidad, si encuentras la tecla que los activa. -Sir John Templeton-  Hay sueños… ¡y sueños! Sueños posibles y sueños irrealizables. ¿Dónde está la diferencia? Conviene recordar que lo que cuenta no es lo que uno tiene, sino lo que hace con lo que tiene, y ser conscientes de que son imprescindibles la perseverancia y el autocontrol para llegar a la meta. Veamos unos ejemplos. Elias Howe (1819-1867), el estadounidense que inventó la máquina de coser, tenía serias dificultades para determinar la localización más adecuada del ojo de la aguja. Andaba ya muy escaso de recursos económicos y de ideas, cuando una noche tuvo un sueño peculiar. Era conducido a su ejecución por no haber sido capaz de diseñar una máquina de coser para el rey de un país extraño. Estaba rodeado de guardias, todos los cuales llevaban lanzas agujereadas cerca de la punta. Ahí «se le encendió la bombilla» y vio la solución a su problema. Se despertó y salió corriendo hacia su taller. Después de una noche de frenético trabajo, a las nueve de la mañana, el diseño de la primera máquina de coser estuvo concluido. Friedrich August Kekulé von Stradonitz (1829-1896), fue un químico orgánico alemán que estuvo buscando durante mucho tiempo, la fórmula estructural del benceno. Según contó después él mismo, la idea se le ocurrió mientras dormitaba en un autobús londinense que se dirigía a Clapham Road. Vio átomos bailando ante sus ojos y luego criaturas que asemejaban serpientes y se contorneaban y mordían sus propias colas, dando lugar a así a anillos. El antiguo símbolo químico de la serpiente mordiendo su cola en círculo, sugería que los dos extremos de la cadena del benceno estaban unidos en círculo, lo cual llevó a Kekulé a determinar con exactitud la composición química del benceno. Los sueños han desempeñado, con frecuencia, un papel principal en los descubrimientos y logros vitales. En cada caso, los logros se consiguieron porque la persona interesada llevó a cabo, previamente, alguna clase de acción para que el sueño fructificara. Los soñadores realistas desbrozan caminos y se niegan a llevar la venda de la duda sobre los ojos y, aunque pasen dificultades y sufran dolor, se aferran a la valentía y la esperanza, porque saben que siempre hay pruebas de la verdad para quienes la buscan. No se puede vivir plenamente sin soñar, es decir, debemos ingeniárnoslas para ver una imagen mayor de nuestra vida, creer en nosotros mismos y aspirar a lo mejor, pero hay que ser realistas y comprender que hay sueños… ¡y sueños!

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