aguanta un poco 4

Los hombres vulgares han inventado la vida en sociedad
porque les es más fácil soportar a los demás
que soportarse a sí mismos.
-Arthur Schopenhauer-

 -Pero, María –reprocha el anciano marido a su esposa-, ¿tú no decías que me habías de querer siempre?
-Pues, claro -repuso ella malhumorada-. Pero no pensé que ibas a durar tanto.

Parece que nuestra sociedad del usar y tirar se incapacita para vivir compromisos de larga duración. La perseverancia en la palabra dada no es una virtud que esté de moda.

Para llegar a cualquier sitio hay que seguir un camino, pero hoy parece que se prefiere ir saltando de caminos en caminos que nos distraen y entretienen pero que, al final, no llevan a ninguna parte.

En esta sociedad de la prisa y la inmediatez, parece que la norma de vida es «vive como quieras y haz lo que te guste». Y se tiende a vivir dejándose llevar del viento que sopla por cambiante que sea. El problema está que, con frecuencia, ese viento acaba llevándonos a donde no queremos ir. Y esto, al final, resulta frustrante.

Cabría preguntarnos: ¿qué capacidad tengo para firmar y vivir compromisos definitivos? ¿lucho por ser fiel a la decisión tomada? ¿intento aislarme del relativismo reinante y darle a mi vida profundidad y trascendencia?

Al Papa Juan Pablo II le gustaba repetir que en estos tiempos se tiene la impresión de que hay cierta resistencia frente a los compromisos definitivos (…) es como si se tuviese miedo de asumir decisiones que duren toda la vida. Y por eso le gustaba afirmar: el hombre es capaz de compromisos definitivos: ¡para siempre! ( 23 febrero 2004)

Nos asusta el para siempre, pero desde la perspectiva de la fe, ¡qué distintas son las cosas!

A Lucía, cuando tenía 10 años, se le aparece la Virgen en Fátima. En una de las apariciones le pregunta a la Virgen si sus primos irían pronto al cielo; la Virgen le dice que sí.

-¿ Y yo?, preguntó Lucia.
Tú también, pero tendrás que esperar un poco, le respondió la Virgen.

«Un poco». Lucía murió el 13 de febrero de 2005 a los 97 años.

Dios tiene otra perspectiva y mirado desde su punto de vista el «no pensé que fuera a durar tanto» se transforma en «qué poco ha durado»; porque con visión de eternidad, toda una larga vida, 97 años, es un poco.

 Y cuando Dios nos encandila, ¿quién no es capaz de aguantar un poco?

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