Aguantar un poco

23/10/2015 | Por Arguments

Antonio Rojas

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catequesis

la chispa

">http://www.arguments.es/wp-content/uploads/lachispa/2015/10/aguanta-un-poco-4.jpg">aguanta un poco 4 Los hombres vulgares han inventado la vida en sociedad porque les es más fácil soportar a los demás que soportarse a sí mismos. -Arthur Schopenhauer-  -Pero, María -reprocha el anciano marido a su esposa-, ¿tú no decías que me habías de querer siempre? -Pues, claro -repuso ella malhumorada-. Pero no pensé que ibas a durar tanto. Parece que nuestra sociedad del usar y tirar se incapacita para vivir compromisos de larga duración. La perseverancia en la palabra dada no es una virtud que esté de moda. Para llegar a cualquier sitio hay que seguir un camino, pero hoy parece que se prefiere ir saltando de caminos en caminos que nos distraen y entretienen pero que, al final, no llevan a ninguna parte. En esta sociedad de la prisa y la inmediatez, parece que la norma de vida es "vive como quieras y haz lo que te guste". Y se tiende a vivir dejándose llevar del viento que sopla por cambiante que sea. El problema está que, con frecuencia, ese viento acaba llevándonos a donde no queremos ir. Y esto, al final, resulta frustrante. Cabría preguntarnos: ¿qué capacidad tengo para firmar y vivir compromisos definitivos? ¿lucho por ser fiel a la decisión tomada? ¿intento aislarme del relativismo reinante y darle a mi vida profundidad y trascendencia? Al Papa Juan Pablo II le gustaba repetir que en estos tiempos se tiene la impresión de que hay cierta resistencia frente a los compromisos definitivos (...) es como si se tuviese miedo de asumir decisiones que duren toda la vida. Y por eso le gustaba afirmar: el hombre es capaz de compromisos definitivos: ¡para siempre! ( 23 febrero 2004) Nos asusta el para siempre, pero desde la perspectiva de la fe, ¡qué distintas son las cosas! A Lucía, cuando tenía 10 años, se le aparece la Virgen en Fátima. En una de las apariciones le pregunta a la Virgen si sus primos irían pronto al cielo; la Virgen le dice que sí. -¿ Y yo?, preguntó Lucia. -Tú también, pero tendrás que esperar un poco, le respondió la Virgen. "Un poco". Lucía murió el 13 de febrero de 2005 a los 97 años. Dios tiene otra perspectiva y mirado desde su punto de vista el "no pensé que fuera a durar tanto" se transforma en "qué poco ha durado"; porque con visión de eternidad, toda una larga vida, 97 años, es un poco.  Y cuando Dios nos encandila, ¿quién no es capaz de aguantar un poco?

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