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19 Noviembre 2009 - ACTIVIDAD CONTRARREVOLUCIONARIA Autor: Enrique García-Máiquez - # 518 - Categoría: Ética y Antropología Hay veces en que en esta civilización occidental nuestra pensamos con los pies. Sí, se puede hacer una afirmación tan vulgar porque es fruto de la desesperación del ser humano que busca un sentido a la vida. Una búsqueda de la felicidad. La opción fue fraguando en un racionalismo feroz, alejándose de toda referencia trascendente: negándola, arrancándola de cuajo, copiando un cristianismo desacralizado ( ¡qué cosa tan absurda! ), así de mal están las cosas, observadas con realismo.
Los efectos dramáticos ya los hemos experimentado en el pavoroso siglo XX; y el XXI sigue pasos similares; cambiar la deriva es costoso. Las Guerras Mundiales, las convulsiones sociales, el terrorismo, la pobreza… Esas han sido las “medallas” del siglo XX. Ante este cúmulo de desgracias ¿cuánto pesan al otro lado de la balanza los múltiples aciertos de la ciencia, de la medicina, de la técnica (éstas, a veces, al servicio del mal), o incluso de las artes? La infelicidad del ser humano resulta manifiesta, la libertad, una opción egoísta, la verdad, mentira y lo bello, feo.
Enrique García-Máiquez ha publicado ha publicado un magnífico artículo en El Diario de Cádiz, el 10 de Noviembre, titulado Actividad Contrarrevolucionaria. En realidad es una defensa de la vida y un respetuoso e irónico ataque a las políticas abortistas y a los “profesionales” gays. El embarazo viene a ser, para el autor, como una bandera expuesta al viento encabezando a los luchadores por la Vida.
La homosexualidad ejerce un magnetismo indudable sobre nuestros legisladores y sobre el imaginario cultural de los últimos tiempos. Me consta que a algunos homosexuales les incomoda tanto protagonismo y tanto interés político, por no hablar del alipori que les produce el Día del Orgullo Gay. Quizá lo que de un modo oscuro les atrae de la homosexualidad, entre otras cosas, a los adalides de lo políticamente correcto es su condición de método anticonceptivo infalible, como la masturbación, que promocionan sin descanso. A poco que nos fijemos, el común denominador de bastantes pulsiones progresistas es el rechazo de la vida nueva.
Tiene su lógica. ¿Han visto ustedes algo más reaccionario que un embarazo? Nada de igualdad de sexos. Desde el inicio hasta el final, hay un reparto de papeles radicalmente diferenciado. Además, con frecuencia, la mujer, que suele ser muy ejecutiva y eficaz en su trabajo, sufre cierta merma en sus capacidades profesionales y a veces no le queda más remedio que darse de baja. El hombre, en cambio, recibe una descarga de responsabilidad y otra, muy curiosa, de caballerosidad. Por muy igualitarista que fuera, se encuentra de pronto llevando todas las bolsas y abriendo y cerrando las puertas al paso de su señora, como un gentilhombre del siglo XVIII.
No hay mejor campaña antiaborto que un embarazo. Desde el instante en que el test da positivo, los padres se pasman ante la trascendencia de lo acontecido y no hablan sino de su bebé y se alarman ante cualquier pequeño riesgo y cuentan las semanas una y otra vez y se meten en Internet a intentar leer todas las páginas web sobre la gestación. Mucho antes de haber alcanzado los plazos que la ley permite para abortar, los padres ya han visto varias ecografías, y tienen fotos, y vídeos que ponen a familiares y amigos heroicos. ¿Quién es capaz de explicarles ahora que su hijo no es un ser humano con un valor absoluto, eh?
Los padres olvidan sus derechos adquiridos y esperan, alborozados, los nuevos deberes. Si eso no fuera suficientemente antimoderno, el embarazo es, en sí, un epítome de la tradición. La vida, que los padres recibieron de sus padres, se transmite al hijo, y con ella una cultura y unas -las que sean- creencias. El embarazo es el centro (ombligo) de la institución familiar.
Y luego está el sexo. Lo políticamente correcto es el género como creación artificial, que depende de nuestra voluntad. Pero el embarazo, tan recalcitrante, opina lo contrario. El momento de conocer el sexo de la criatura es esencial. Entonces su persona se hace presente de una forma mucho más nítida y adquiere su perfil en las conversaciones familiares y, sobre todo, su nombre. Es la apoteosis del sexo como elemento constitutivo natural del individuo.
A nuestros ingenieros sociales los embarazos les producen mareos, náuseas, ciáticas. Normal: son una actividad contrarrevolucionaria. | Translate to English: | Traducir del inglés a otros idiomas: | | |
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