Encuentros con el Arzobispo de Pamplona

El pasado viernes 27 de enero algunos miembros de Arguments estuvieron junto al Arzobispo de Pamplona, don Francisco Pérez, en un programa especial de Popular Televisión Navarra. El título del programa era “Encuentros con el Arzobispo” y la razón de la presencia de estos jóvenes (todos estudiantes de carreras de comunicación) era la cercanía de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas. Las preguntas al Arzobispo trataron temas de comunicación de la Iglesia, así como algunos temas controvertidos que se discuten en la opinión pública.

Participación de Arguments en Creo en Internet

El pasado día 11 de noviembre varios miembros de Arguments participamos en Creo en Internet. Os dejamos la participación de Sofía Altimari en el Congreso, en la mesa redonda. Podéis verlo a partir del minuto 11 hasta el 19, y después en los preguntas finales.

 

También os ponemos una foto de los que fuimos con Chema Alonso, hacker y MVP de Microsoft, que fue una de las atracciones de Creo en Internet.

Nos recomiendan…

Desde este blog queremos agradecer a Carmen Bellver que haya hablado tan bien de nosotros en su blog de Periodista Digital. Vamos a seguir trabajando para hacer posible la iniciativa de la blogosfera, que es una cuestión que llevamos pensando un tiempo. También aprovechamos este post para sumarnos a la recomendación de Catholics Come Home, una web que siempre será una referencia en nuestro modo de trabajar.

Comunicar la fe en la opinión pública

DAVID SANCHIS

(publicado por primera vez en fcompass)

fcom ha acogido hoy sábado la primera de las jornadas bajo el título ‘La comunicación de la fe en la opinión pública’. Estas jornadas, organizadas por la plataforma de recursos de catequesis Arguments, y en las que colabora la Universidad de Navarra, pretenden formar a todo tipo de público para comunicar eficazmente en los medios de comunicación.

Francisco Villacampa y Francisco Javier Pérez-Latre.

Francisco Javier Pérez-Latre, profesor de fcom, ha sido uno de los ponentes en la sesión ‘Redes sociales y evangelización’ junto con Francisco Villacampa, estudiante de Filosofía y Periodismo. Pérez-Latre ha hecho especial hincapié en la necesidad de saber comunicar en las redes sociales, a las que considera como “plazas públicas” en las que “se habla de todo, también de religión”. En este sentido, el profesor de Publicidad ha asegurado que en Internet “si se habla de religión se tiene más audiencia” y animó a los presentes a “desencadenar el movimiento de la comunicación de la fe”.

Pérez-Latre ha explicado que en las redes sociales no hay que buscar el máximo número de seguidores sino que “hay que saber qué decir” y hay que tener “autoridad y credibilidad”. Para ello, según el profesor, resulta fundamental la reflexión previa al mensaje y, en este sentido, ha afirmado: “Nos tenemos que formar para usar las redes sociales”.

Para Francisco Villacampa, Community Manager de Arguments, “los católicos están habitualmente lejos de las redes sociales” y ha señalado la necesidad de utilizarlas como “un medio más que proporciona acceso a personas a las que no se llegaría de otro modo”. Villacampa ha repasado su labor como encargado de la comunicación en Internet de Arguments y ha detallado su labor contando la iniciativa JMJ Young Answers, una serie de 25 vídeos en YouTube en los que jóvenes universitarios responden a preguntas controvertidas sobre la Iglesia Católica.

La mesa redonda.

De izquierda a derecha: Chema, Sofía, María, Pepe y Lucía

Precisamente, una de las sesiones más aplaudidas ha sido la mesa redonda en la que cinco jóvenes han contado su participación en esta iniciativa. Entre ellos hubo dos alumnas de fcom, Lucía Martínez, estudiante de Filosofía y Periodismo y Sofía Altimari, de Publicidad y Relaciones Públicas.

“Queríamos hablar sobre temas de la vida cristiana que no se explican bien en los medios”, apunta Sofía Altimari, que aparece aportando argumentos en varios de los vídeos. Completando sus palabras, Lucía Martínez ha afirmado que “es importante ser amable y ponerse en el lugar del otro” a la hora de tratar temas en los que existen diferentes puntos de vista.

El tipo de relación que se debe tener con los periodistas ha sido el tema principal de la intervención de Sergio Tapia, profesor de Media Training & Public Speaking de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma. Tapia ha considerado muy importante el vínculo con los periodistas y con las fuentes como clave para conseguir una comunicación efectiva.

Sonrisa, espontaneidad y sencillez

“Para comunicar es importante disfrutar con lo que se está haciendo”. Con estas palabras animaba la periodista Fina Trémols a tener una actitud positiva a la hora de transmitir mensajes. Trémols ha impartido, junto con el profesor de fcom Gabriel Pérez, una sesión práctica orientada a la imagen en televisión. “Todos tenemos sentimientos y pasiones, y eso lo capta la televisión”, ha dicho la periodista antes de ejemplificar algunas posturas corporales para demostrar que “los gestos pueden matar el mensaje”.

En este sentido, Gabriel Pérez ha calificado a la audiencia como “un enorme juez” que reacciona a favor, en contra o de forma indiferente frente al mensaje. Pérez se ha centrado en la necesidad de la telegenia (capacidad de aparecer bien en la pantalla) y en cuestiones como el manejo de los 43 músculos faciales con los que se consiguen, según el profesor, 10.000 combinaciones “que expresan lo que nos ocurre por dentro”.

‘Retrógrados’, ‘de derechas’ o ‘aburridos’ han sido algunos de los adjetivos que los participantes en la jornada eligieron para definir el estereotipo que hay en la opinión pública sobre los católicos. El periodista Jesús Juan ha sido el encargado de dar las claves para romper esta visión de los católicos en la sociedad. Asuntos como la espontaneidad, la preparación, el uso de un vocabulario adecuado o la necesidad de proponer y no imponer han sido las guías de su intervención en la que ha animado a conseguir “concordancia entre lo que se transmite y cómo se transmite”. “La Iglesia deja que otros cuenten historias negativas mientras tiene muchas historias positivas que no cuenta”, ha alertado el periodista, al tratar la actual falta de comunicación eficaz de la fe.

Txema Díaz, periodista y Juan Manuel Mora, vicerrector de Comunicación
Con esta misma visión, el vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra, Juan Manuel Mora, ha expuesto la necesidad de conseguir “una nueva curiosidad” para que la gente quiera escuchar el mensaje que se les propone. “Hay que amar el mensaje pero también la forma”, ha señalado Mora mientras insistía en que “hay que ser positivos, relevantes y claros”.

Juan Manuel Mora, dedicado profesionalmente al mundo de la comunicación desde hace más de 20 años, ha asegurado que “los periodistas son aliados en la comunicación de la fe” gracias a su capacidad de llegar a grandes audiencias y que hay que actuar con “cortesía y profesionalidad” en este ámbito.

Por último, el vicerrector de Comunicación ha agradecido a los asistentes su presencia y ha mostrado, en nombre del rector de la Universidad de Navarra, su apoyo y gratitud hacia las jornadas ‘La comunicación de la fe en la opinión pública’. La de hoy ha sido la primera de las distintas jornadas de trabajo sobre comunicación y fe que la asociación Arguments va a seguir organizando en colaboración con la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

Comunicar la fe

Este próximo sábado, 5 de noviembre, hemos organizado desde Arguments.es unas Jornadas, que tratan sobre cómo comunicar la fe. Tienen por título “La Comunicación de la Fe en la Opinión Pública” y contará con la presencia de la mayoría de miembros de Arguments, así como de otros invitados, como el vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra, Juan Manuel Mora.

El lugar de las sesiones es la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, en Pamplona. Se iniciarán a las 10:00, teniendo previsto concluirlas en torno a las 19:00.

Podéis inscribiros si os gusta el programa, que os dejamos a continuación.

Programa

10.00 Presentación de las Jornadas y apertura . Txema Díaz, periodista

10.15       Diez claves para la comunicación de la fe. Juan Manuel Mora. Vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra

11.15       Descanso

11.45       Los católicos en la opinión pública. Jesús Juan Pardo. Periodista. Asociación Arguments

13.00      Mesa redonda. Delante de las cámaras. La experiencia de JMJ Young Answers.

Lucía Martínez, Chema González, Sofía Altimari, José Fernández.

Modera: María González Zabal, periodista

13.45      Almuerzo por libre

16.00      Redes sociales y evangelización. Francisco Javier Pérez-Latre, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Francisco Villacampa, Community Manager de Arguments

17.00    Aciertos y errores ante el periodista. Sergio Tapia Velasco, profesor de Media training & Public Speaking de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, Roma.

17.40    Cuestiones preliminares de media training. Gabriel Pérez, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Antiguo director de RTVE Navarra. Fina Trémols, periodista.

18.45     Conclusiones y cierre de la Jornada. Txema Díaz, periodista

Para cualquier pregunta, sugerencia o duda, no dude en escribirnos a jornadascofop@gmail.com

Diez claves para la comunicación de la fe

Os dejamos un artículo que nos ha parecido muy interesante sobre cómo comunicar la fe.  Se publicó en L´Osservatore Romano el 21 de agosto.

Actualizado 30/9/2010: Nos han pasado una versión mejorada del artículo que reproducimos a continuación:

DIEZ CLAVES PARA LA COMUNICACIÓN DE LA FE

La comunicación de la fe es una cuestión antigua, presente en los dos mil años de vida de la comunidad cristiana, que siempre se ha considerado mensajera de una noticia que le ha sido revelada y es digna de ser comunicada. Pero es también una cuestión de candente actualidad. Desde Pablo VI hasta Benedicto XVI, los Papas no han dejado de señalar la necesidad de mejorar la comunicación la fe.

Con frecuencia, este tema se relaciona con la “nueva evangelización”.  En ese contexto, Juan Pablo II ha afirmado que la comunicación de la fe ha de ser nueva “en su ardor, en sus métodos, en su expresión”. Aquí nos referiremos en particular a la novedad en los métodos.

Hay factores externos que obstaculizan la difusión del mensaje cristiano, sobre los que es difícil incidir. Pero cabe avanzar en otros factores que están a nuestro alcance. En ese sentido, quien pretende comunicar la experiencia cristiana necesita conocer la fe que desea transmitir, y debe conocer también las reglas de juego de la comunicación pública.

Partiendo, por un lado, de los documentos eclesiales más relevantes y, por otro, de la bibliografía esencial del ámbito de la comunicación institucional, articularé mis reflexiones en una serie de principios. Los primeros se refieren al mensaje que se quiere difundir; los siguientes, a la persona que comunica; y los últimos, al modo de transmitir ese mensaje en la opinión pública.

1. Veamos primero los principios relativos al mensaje.

Ante todo, el mensaje ha de ser ser positivo. Los públicos atienden a informaciones de todo género, y toman buena nota de las protestas y las críticas. Pero secundan sobre todo proyectos, propuestas y causas positivas.

Juan Pablo II afirma en la encíclica “Familiaris consortio” que la moral es un camino hacia la felicidad y no una serie de prohibiciones. Esta idea ha sido repetida con frecuencia por Benedicto XVI, de diferentes maneras: Dios nos da todo y no nos quita nada; la enseñanza de la Iglesia no es un código de limitaciones, sino una luz que se recibe en libertad.

El mensaje cristiano ha de transmitirse como lo que es: un sí inmenso al hombre, a la mujer, a la vida, a la libertad, a la paz, al desarrollo, a la solidaridad, a las virtudes… Para transmitirla adecuadamente los demás, antes hay que entender y experimentar la fe de ese modo positivo.

Adquieren particular valor en este contexto unas palabras del Cardenal Ratzinger: “La fuerza con que la verdad se impone tiene que ser la alegría, que es su expresión más clara. Por ella deberían apostar los cristianos y en ella deberían darse a conocer al mundo”. La comunicación mediante la irradiación de la alegría es el más positivo de los planteamientos.

En segundo lugar, el mensaje ha de ser relevante, significativo para quien escucha, no solamente para quien habla.

Tomás de Aquino afirma  que hay dos tipos de comunicación: la locutio, un fluir de palabras que no interesan en absoluto a quienes escuchan;  y la illuminatio, que consiste en decir algo que ilustra la mente y el corazón de los interlocutores sobre algún aspecto que realmente les afecta.

Comunicar la fe no es discutir para vencer, sino dialogar para convencer. El deseo de persuadir sin derrotar marca profundamente la actitud de quien comunica. La escucha se convierte en algo fundamental: permite saber qué interesa, qué preocupa al interlocutor. Conocer sus preguntas antes de proponer las respuestas.

Lo contrario de la relevancia es la auto-referencialidad: limitarse a hablar de uno mismo no es buena base para el diálogo.

En tercer lugar, el mensaje ha de ser claro. La comunicación no es principalmente lo que  el emisor explica, sino lo que el destinatario entiende. Sucede en todos los campos del saber (ciencia, tecnología, economía): para comunicar es preciso evitar la complejidad argumental y la oscuridad del lenguaje. También en materia religiosa conviene buscar argumentos claros y palabras sencillas.  En este sentido, habría que reivindicar el valor de la retórica, de la literatura, de las metáforas, de las imágenes, de los símbolos, para difundir el mensaje cristiano.

A veces, cuando la comunicación no funciona, se traslada la responsabilidad al receptor: se considera a los demás como incapaces de entender. Más bien, la norma ha de ser la contraria: esforzarse por ser cada vez más claros, hasta lograr el objetivo que se pretende.

2. Pasemos ahora a los principios relativos a la persona que comunica.

Para que un destinatario acepte un mensaje, la persona o la organización que lo propone ha de merecer credibilidad. Así como la credibilidad se fundamenta en la veracidad y la integridad moral, la mentira y la sospecha anulan en su base el proceso de comunicación. La pérdida de credibilidad es una de las consecuencias más serias de algunas crisis que se han producido en estos años.

Por otra parte, en comunicación, como en economía, cuentan mucho los avales. El aval de una autoridad en la materia, o de un observador imparcial, representa una garantía para la opinión pública. Con otras palabras, nadie se avala a sí mismo. Existen instancias que, con mayor o menor fundamento, ejercen esa función evaluadora. En el ámbito de la opinión pública, ese aval lo otorgan principalmente los periodistas. Por eso, es crucial considerarlos como aliados, nunca como enemigos, en el proceso de comunicación.

El segundo principio es la empatía. La comunicación es una relación que se establece entre personas, no un mecanismo anónimo de difusión de ideas. El Evangelio se dirige a personas: políticos y electores, periodistas y lectores. Personas con sus propios puntos de vista, sus sentimientos y sus emociones.

Cuando se habla de modo frío, se amplía la distancia que separa del interlocutor. Una escritora africana ha afirmado que la madurez de una persona está en su capacidad de descubrir que puede “herir” a los demás y de obrar en consecuencia.

Nuestra sociedad está superpoblada de corazones rotos y de inteligencias perplejas. Hay que aproximarse con delicadeza al dolor físico y al dolor moral. La empatía no implica renunciar a las propias convicciones, sino ponerse en el lugar del otro. En la sociedad actual, convencen las respuestas llenas de sentido y de humanidad.

El tercer principio relativo a la persona que comunica es la cortesía. La experiencia muestra que en los debates públicos proliferan los insultos personales y las descalificaciones mutuas. En ese marco, si no se cuidan las formas, se corre el riesgo de que la propuesta cristiana sea vista como una más de las posturas radicales que están en el ambiente. Aun a riesgo de parecer ingenuo, pienso que conviene desmarcarse de este planteamiento. La claridad no es incompatible con la amabilidad.

Con amabilidad se puede dialogar; sin amabilidad, el fracaso está asegurado de antemano: quien era partidario antes de la discusión, lo seguirá siendo después; y quien era contrario raramente cambiará de postura.

Recuerdo un cartel situado a la entrada de un “pub” cercano al Castillo de Windsor, en el Reino Unido. Decía, más o menos: En este local son bienvenidos los caballeros. Y un caballero lo es antes de beber cerveza y también después. Podríamos añadir: un caballero lo es cuando le dan la razón y cuando le llevan la contraria.

3. Veamos por último algunos principios que se refieren al modo de comunicar:

El primero es la profesionalidad. “Gaudium et Spes” recuerda que cada actividad humana tiene su propia naturaleza, que es preciso descubrir, emplear y respetar, si se quiere participar en ella. Cada campo del saber tiene su metodología; cada actividad, sus normas; y cada profesión, su lógica.

La evangelización no se producirá desde fuera de las realidades humanas, sino desde dentro: los políticos, los empresarios, los periodistas, los profesores, los guionistas, los sindicalistas, son quienes pueden introducir mejoras prácticas en sus respectivos ámbitos. San Josemaría Escrivá  recordaba que es cada profesional, comprometido con sus creencias y con su profesión, quien ha de encontrar las propuestas y soluciones adecuadas. Si se trata de un debate parlamentario, con argumentos políticos; si de un debate médico, con argumentos científicos; y así sucesivamente.

Este principio se aplica a las actividades de comunicación, que están conociendo un desarrollo extraordinario en los últimos años, tanto por la calidad creciente de las formas narrativas, como por las audiencias cada vez más amplias y por la participación ciudadana cada día más activa.

El segundo principio podría denominarse transversalidad. La profesionalidad es imprescindible cuando en un debate pesan las convicciones religiosas. La transversalidad, cuando pesan las convicciones políticas.

En este punto, vale la pena mencionar la situación de Italia. Al hacer la declaración de la renta, más del 80% de los italianos marcan la casilla correspondiente a la Iglesia, porque desean apoyar económicamente sus actividades. Eso quiere decir que la Iglesia merece la confianza de una gran mayoría de ciudadanos, no solamente de quienes se reconocen en una tendencia política

En ese país, y en muchos otros, los católicos no plantean su acción pública poniendo su esperanza en un partido. Saben por experiencia que lo importante no es que una formación  política incorpore a su programa la doctrina social cristiana, sino que esos valores se hagan presentes en todos los partidos, de modo transversal.

El tercer principio relativo al modo de comunicar es la gradualidad. Las tendencias sociales tienen una vida compleja: nacen, crecen, se desarrollan, cambian y mueren. En consecuencia, la comunicación de ideas tiene mucho que ver con el “cultivo”: sembrar,  regar, podar, antes de cosechar.

El fenómeno de la secularización se ha ido consolidando en los últimos siglos. Procesos de tan larga gestación no se resuelven en años, meses o semanas.

El cardenal Ratzinger explicaba que nuestra visión del mundo suele seguir un paradigma “masculino”, donde lo importante es la acción, la eficacia, la programación y la rapidez. Y concluía que conviene dar más espacio a un paradigma “femenino”, porque la mujer sabe que todo lo que tiene que ver con la vida requiere espera, reclama paciencia.

Lo contrario de este principio es la prisa y el cortoplacismo que llevan a la impaciencia y muchas veces también al desánimo, porque es imposible lograr objetivos de entidad en plazos cortos.

A estos nueve principios habría que agregar otro que afecta a todos los aspectos mencionados: al mensaje, a la persona que comunica y al modo de comunicar. El principio de la caridad.

Algunos autores han destacado que, en los primeros siglos, la Iglesia se extendió de forma muy rápida porque era una comunidad acogedora, donde era posible vivir una experiencia de amor y libertad. Los católicos trataban al prójimo con caridad, cuidaban de los niños, los pobres, los ancianos, los enfermos. Todo eso se convirtió en un irresistible imán de atracción.

La caridad es el contenido, el método y el estilo de la comunicación de la fe; la caridad convierte el mensaje cristiano en positivo, relevante y atractivo; proporciona credibilidad, empatía y amabilidad a las personas que comunican; y es la fuerza que permite actuar de forma paciente, integradora y abierta.  Porque el mundo en que vivimos es con demasiada frecuencia un mundo duro y frío, donde muchas personas se sienten excluidas y maltratadas y esperan algo de luz y de calor. En este mundo, el gran argumento de los católicos es la caridad. Gracias a la caridad, la evangelización es siempre y verdaderamente, nueva.

Juan Manuel Mora

Vicerrector de Comunicación Institucional

Universidad de Navarra

Entrevista en Religión en Libertad

Después de la JMJ, desde Religión en Libertad nos han realizado una entrevista (un poquito larga pero muy recomendable) en la que Lucía y algunos miembros más de JMJ Young Answers responden algunas preguntas. Podéis leer la entrevista completa en el blog de Luis Javier Moxó Soto.

Además, hemos conseguido hacernos casi todos juntos una foto de grupo, que os dejamos aquí.

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Fotos JMJ

Curiosidades y anécdotas de la JMJ (III)

Algunos flashes de estos días increíbles que he disfrutado en Madrid. Ha habido de todo, hemos tenido que resistir un calor increíble, pero a base de agua y buen humor, todo quedó en buenas experiencias. Iba con un grupo y todos disfrutaron mucho -para la mayoría era su primera JMJ-. Nos impresionaron bastante los confesionarios de El Retiro, el Vía Crucis y la madrugá…

Luego la cercanía del Papa, sobre todo en Cuatro Vientos… Por cierto, allí me encontré a casi toda mi familia, incluida mi abuela, que debe andar por la edad del Papa…

Un curioso suceso: el domingo pude dar un paseo por el Madrid de los Austrias, la Almudena, San Francisco el Grande… Al final, bien entrada la noche, acabé en Sol. Los indignados estaban en plena Asamblea General, eran unos cincuenta. Me acerqué a ver de qué hablaban, y al rato, uno de ellos me propuso tomar la palabra como peregrino de la JMJ -llevaba la mochila conmigo- y dar un punto de vista diferente, ya que discutían sobre la manifestación laica del miércoles, con todos sus incidentes.

Tras vacilar bastante, me lancé, y micrófono en mano, traté de mostrarme simpático y cercano, ante un público de ideas religiosas casi antagónicas. La verdad es que la mayoría aplaudió mi discurso, en el que hablé de tender puentes, pues al fin y al cabo todos somos jóvenes inconformes que buscan mejorar su sociedad, y que la fe o la increencia no deberían suponer un obstáculo para construir juntos este mundo, frente a un “enemigo común”, que son todos aquellos que buscan el beneficio propio a costa del mal ajeno.

Después de mi intervención, y hasta que terminó la Asamblea y me fui, varios indignados vinieron a felicitar mi participación, a plantear alguna duda sobre la JMJ, y a charlar sobre su movimiento. Fue todo muy amable. Una mujer de cierta edad me comentó que no cree, pero admira mucho a la gente con fe, e incluso a veces la envidia.

Creo que ha sido un buen ejemplo de que la amabilidad y el respeto pueden construir un diálogo entre posturas contrapuestas, y que sólo se construye a base de buscar lo que une, respetando lo que distancia.


Víctor Pereira Sánchez